Archivo por meses: noviembre 2014

Técnica autocontrol para niños

Técnica de autocontrol infantil: AUTOINSTRUCCIONES

 

Es una técnica cognitiva diseñada por Meichenbaum. Consiste en modificar el diálogo interno de la persona para facilitar el afrontamiento de una determinada tarea, situación o acontecimiento.

Se utiliza generalmente acompañado de otros procedimientos de modificación de conducta.

 

Antes de comenzar el entrenamiento en auto instrucciones se pide al niño que observe y registre el diálogo interno que mantiene mientras realiza una determinada tarea, conducta o se enfrenta a una situación.

Es necesario, por tanto, enseñar al niño a analizar las distintas secuencias de acciones que llevan a una conducta meta determinada y qué tipo de autoverbalizaciones o autoinstrucciones pueden ser las más adecuadas en cada una de las secuencias.

 

Lo que el modelo trata de enseñar a través de estas instrucciones puede concretarse en:

1º- Definir el Problema: ¿Qué tengo que hacer?
2º- Guía de la Respuesta: ¿Cómo tengo que hacerlo? (despacio, pinta la raya hacia abajo….).
3º- Autorrefuerzo: Lo estoy haciendo bastante bien.
4º- Autocorrección: En el caso de que no se alcance el objetivo propuesto, afrontar el error (si cometo un error puedo continuar. Iré mas despacio.

 

Lo que el modelo trata de enseñar a través de estas instrucciones puede concretarse en:

1º- Definir el Problema: ¿Qué tengo que hacer?
2º- Guía de la Respuesta: ¿Cómo tengo que hacerlo? (despacio, pinta la raya hacia abajo….).
3º- Autorrefuerzo: Lo estoy haciendo bastante bien.
4º- Autocorrección: En el caso de que no se alcance el objetivo propuesto, afrontar el error (si cometo un error puedo continuar. Iré más despacio.

Para facilitar el proceso de interiorización de las autoinstrucciones, se siguió la secuencia sugerida pro Luria, para la adquisición del control de la conducta motora voluntaria.

Fases:

  1. Un adulto (modelo) realizaba en presencia del niño un dibujo, dándose instrucciones concretas relevantes para la tarea.
  2. El niño realizaba el dibujo mientras que el modelo adulto iba verbalizando en voz alta, instrucciones similares a las que se dio él, adaptándolas a la ejecución concreta del niño (guía externa explícita).
  3. El niño realizaba el dibujo nuevamente pero dándose las instrucciones él mismo en voz alta (autoguía explícita).
  4. El niño realizaba el dibujo dándose las instrucciones en voz baja (autoguía explícita desvanecida).
  5. El niño verbalizaba el dibujo dándose las instrucciones concretas pertinentes sin verbalizarlas (autoguía encubierta).

Inteligencia Emocional para padres

¿Qué es la educación emocional? es el desarrollo de competencias emocionales: conciencia emocional, regulación emocional, autogestión, inteligencia interpersonal, habilidades de vida y bienestar; la educación emocional fomenta el autoconocimiento, la autoestima y la empatía, entre otros.

La educación emocional tiene como objetivo el desarrollo de competencias emocionales, que de forma positiva ayudan a la formación de una personalidad integral, a través de actividades y programas educativos que contemplen no sólo los aspectos intelectuales, sino también aspectos socioemocionales, motivacionales y valores

La vida del niño trascurre fundamentalmente en dos entornos, la familia y el colegio. A partir de la preadolescencia también la sociedad es un nicho fundamental de aprendizaje. Pero la mayor parte del tiempo se pasa con adultos padres o profesores, que juegan un papel básico en la educación y desarrollo de la personalidad de los niños.

Suponen un modelo y referente de conductas, actitudes, valores y cómo no, también del manejo de emociones. Los niños aprenden por imitación y asimilación de valores, actitudes, hábitos, respuestas emocionales ante diferentes situaciones, pero también por acomodación, gracias a sus propias experiencias de interacción con el mundo familiar y social que les rodea.

El clima y entorno familiar y escolar pueden favorecer que los niños aprendan a explorar e identificar sus emociones, expresarlas y gestionarlas de forma positiva o pueden proporcionar un entorno menos adecuado para ello, presentando patrones inadecuados de respuesta afectiva como son por ejemplo la negación o el castigo de la expresión emocional o respuestas emocionales basadas en la frustración, la culpa o el miedo.

Las conductas se aprenden y las emociones también. Lo positivo de esto es que podemos enseñar a nuestros hijos a gestionar de forma positiva sus emociones y a que aprendan a identificar y responder de forma adecuada a las emociones y reacciones de los demás.

 

¿Cómo podemos favorecer desde la interacción personal que nuestros hijos/alumnos aprendan a manejar bien sus emociones?

 

En primer lugar es clave que como adultos hagamos una reflexión sobre cómo nosotros manejamos nuestras propias emociones y cómo solemos responder ante las reacciones emocionales de los demás, incluidas las respuestas emocionales de nuestros hijos o alumnos.

Éstos aprenden no sólo de lo que les decimos, sino sobre todo, de lo que nosotros hacemos y somos, podemos partir del planteamiento de las siguientes preguntas:

.

  1. ¿Somos capaces de identificar cómo nos sentimos ante las diferentes situaciones? ¿Sabemos identificar emociones?

 

  1. ¿Somos capaces de entender cómo se sienten los demás y ponernos en su lugar?

 

  1. ¿Sabemos escuchar de forma activa, sin interrumpir e intentando comprender lo que los demás están diciendo?

 

  1. ¿Cómo gestionamos nuestros propios estados de ánimo como la ira, el enfado, la culpa o la tristeza? ¿Cómo los toleramos y cómo hacemos para sentirnos mejor? ¿Cómo nos afectan esos estados a nuestro funcionamiento diario?

 

  1. ¿Cómo hacemos para resolver problemas que nos generan emociones negativas?

 

  1. ¿Cómo solemos tomar decisiones? ¿Actuamos impulsivamente y sin pensar o buscamos diferentes alternativas valorando cuál es la mejor respuesta en función de las consecuencias emocionales para nosotros y los demás?

 

  1. Cuando algo nos gusta de verdad, ¿cómo actuamos para motivarnos y mantener esa actividad? ¿Expresamos nuestra alegría y agradecimiento cuando nos sentimos felices o agradecidos a otros?

 

  1. Cuando nos encontramos con situaciones difíciles o en los reveses de la vida, ¿sabemos pedir ayuda? ¿Intentamos resolver nuestros problemas buscando soluciones?

 

A la hora de educar a mis hijos…  2 familia

¿Soy consciente de cómo me siento cuando mi hijo no me hace caso o no responde como espero que haga según su edad? ¿Cómo me siento cuando no hace lo que me han enseñado o lo que los libros dicen que debería hacer?

¿Cómo se sienten mis hijos/alumnos en las diferentes situaciones del día a día? ¿Qué les hace felices o les pone contentos, qué les enfada y qué les entristece?

¿Soy consciente al actuar de que lo que hago como padre/madre/ afecta

a los niños?

¿Suelo utilizar el diálogo para resolver problemas cotidianos de convivencia? ¿Funciona?

Conocerse a uno mismo y las propias reacciones es fundamental como punto de partida para poder educar responsablemente y con cierta coherencia. Si tengo dificultades en conocer, controlar, gestionar mis emociones, debería plantearme maneras de mejorar y aprender a manejar las emociones mejor y así favorecer el desarrollo y aprendizaje emocional positivo de los niños y adolescentes.

 

En el Centro de Psicología Avances tenemos elaborado un taller de Inteligencia Emocional para padres. Si estás interesado en la creación de grupo ponte en contacto con nosotros. (Contacto: 6377251611 familia

SOBREPROTECCIÓN INFANTIL

La sobreprotección se define como un acto de cuidado excesivo. El acto de protección suele ser normal, natural, instintivo y necesario; ¿quién no ha corrido alguna vez para apartar a un niño que se dirige hacia un paso de peatones? Lo peligroso, es cuando este tipo de actitudes se repiten ante cualquier actividad que realiza el niño.

Los padres que sobreprotegen a sus hijos tienen sus razones particulares para hacerlo, y para ellos, esas razones justifican sus comportamientos.

Las consecuencias sobre la personalidad y los patrones de conducta de sus hijos se van a hacer evidentes desde muy pronto, pero sobre todo, a partir de la época de la adolescencia. Cuando empiezan a aparecer comportamientos que muestran malestar en el hijo/a, el padre/madre se pregunta qué está pasando, si él/ella ha intentado hacer todo lo posible para que no lo pase mal, para que no sufra. Muchas veces no pueden comprender. Y en muchos casos, se achaca ese malestar al hijo/a, a su personalidad, a sus amigos, al colegio/instituto,… Muchos de los padres que han sobreprotegido en exceso a los hijos son incapaces de reconocerse a sí mismos que su estilo de educación ha podido influir para que sus hijos se sientan mal en la adolescencia o en la vida adulta. Reconocerlo sería reconocer que se han equivocado, sus intenciones eran buenas pero las consecuencias no lo han sido tanto. Muchas veces estos padres empiezan a tener una lucha interior sobre si se han equivocado o si es que “el niño/a le ha salido mal”. Hay que tener en cuenta que los niños aprenden a base de equivocaciones, de errores de triunfos y de fracasos, si no es permitimos fracasar, su aprendizaje no será satisfactorio.adoles

¿Qué consecuencias tiene la sobreprotección en la edad adulta?

  • Sentimientos de inutilidad y dependencia: si en lugar de sugerir y guiar, optamos por darlo todo solucionado, supervisar en exceso o imponer, no vamos a permitir que el niño desarrolle adecuadamente sus habilidades y capacidades, por lo que cuando sea adulto, es probable que aparezcan sentimientos de inutilidad y dependencia, que pueden favorecer que la autoestima sea baja y no tenga seguridad en sí mismo, y por tanto, que se desarrolle una excesiva timidez y falta de habilidades sociales.
  • Miedos y conductas evitativas: el adulto, fruto de su inseguridad y su sentimiento de incapacidad, presentará miedo ante situaciones cotidianas que en realidad no suponen un peligro, perdiendo muchas oportunidades por su tendencia a no enfrentarse a los problemas ni a asumir responsabilidades.
  • Dejarse manipular, poca iniciativa, pasividad: tendrá más facilidad para dejarse llevar por el ambiente que le rodea y por las decisiones de los demás, tendiendo a tener una actitud más pasiva, en lugar de tomar la iniciativa y decidir por él mismo lo que le conviene o lo que desea. A la larga, esto también puede llevarle a un desinterés por las personas y las relaciones sociales.
  • RETRASOS O DIFICULTADES EN EL APRENDIZAJE Y PUESTA EN PRÁCTICA DE HABILIDADES SOCIALES. Muchas veces estos chavales tienen dificultades para entablar o mantener relaciones. A veces son niños muy tímidos, que les cuesta iniciar conversaciones, que les cuesta integrarse en grupos, que en seguida que algo no sale como les gustaría se sienten mal y prefieren retirarse… Tengamos de nuevo en cuenta que a lo largo de su vida, su madre/padre o ambos, no le han permitido solucionar sus propios problemas, porque ya los han solucionado ellos por él/ella. La consecuencia es el no aprendizaje de habilidades de solución de problemas, algo necesario para las relaciones personales.
  • RELACIONES DIFÍCILES CON LOS PADRES. Según van creciendo, pueden haber desarrollado mucha rabia contra los padres, porque van viendo sus dificultades a la hora de enfrentarse a problemas, y pueden echarles la culpa a ellos. Además, los padres pueden haber cortado mucho la libertad de esta persona en su desarrollo, haciendo que dejara de hacer cosas porque podía ser peligroso, quizá cosas habituales en otros chavales de su edad. Debido a ello, las discusiones con los padres pueden ser frecuentes, la culpabilización hacia ellos puede ser la norma general.
  • Por otro lado, el haber crecido con escasos límites educacionales y obteniendo fácilmente todo lo que se ha deseado, puede implicar que en la edad adulta no se sepa dar valor a las cosas ni se tolere la frustración, apareciendo conductas algo egocéntricas y poco empáticas.Proteger y ayudar a los hijos a solucionar sus problemas ayuda a su desarrollo pero evitar que los niños sufran solucionando sus propios problemas con la sobreprotección, hace que a corto plazo se sientan bien y protegidos pero a largo plazo la falta de recursos propios de los niños, hará que todos los miedos de los padres sobre el sufrimiento de sus hijos se cumplan. burbuja

FOBIAS

 

DEFINICIÓN

La fobia específica (también llamada fobia simple), es un trastorno de ansiedad que se caracteriza por la presencia de un miedo intenso o una ansiedad significativa, tras la exposición a ciertos objetos o ciertas situaciones específicos.

Aunque este trastorno puede implicar cualquier tipo de situación, en la práctica clínica existen algunas más comunes:

  • Miedo a animales o insectos. Los más temidos son las serpientes, las arañas, los gatos, los ratones, los perros, los pájaros y todo tipo de insectos.
  • De tipo ambiental . Son miedos a todo tipo de aspectos de nuestro ambiente como el miedo a las tormentas, al agua y el más frecuente, el miedo a las alturas. Miedo a la sangre , heridas o inyecciones
  • De tipo situacional, son miedos a estar en determinadas situaciones: miedo a volar en avión, claustrofobia o miedo a los espacios cerrados, miedo a las alturas…

fobia especifica

SÍNTOMAS

  • La exposición al estímulo temido (ej. Las arañas), provoca inmediatamente una respuesta de ansiedad significativa.
  • La persona suele evitar el estímulo temido y en caso de tener que enfrentarse a él, es a costa de un marcado malestar.
  • La persona reconoce que su miedo es excesivo o irracional. El conocer que el miedo es irracional es una característica de las fobias específicas que la diferencian de otro tipo de transtornos. En el caso de los niños, esta característica no se suele cumplir.
  • En muchas ocasiones, existe una marcada ansiedad anticipatoria cuando la persona sabe que se tiene que enfrentar a la situación. Por ejemplo, una persona con fobia a la sangre, puede sentir un gran malestar durante los días previos a tener que realizarse un análisis.

 

PROBLEMAS QUE ACARREA

Las fobias específicas, son limitantes en función del tipo de vida de la persona que las padece, pueden limitar muchísimo al individuo. Por ejemplo, una persona que tenga miedo a coger el avión y que por su trabajo tenga que viajar, puede poner en peligro su vida laboral.

Alguien con fobia a la sangre o a las inyecciones puede evitar acudir al médico y soportar el dolor, antes que enfrentarse a un posible análisis.

Una persona con fobia a los espacios abiertos, puede ver restringidos sus movimientos e incluso dejar de salir de casa, lo que imposibilita tanto sus relaciones sociales como su trabajo.
Generalmente, las fobias específicas se van a mantener toda la vida sino se realiza un adecuado abordaje psicológico. En la mayoría de los casos la persona va a vivir con el miedo tratando de evitar el objeto o situación temida cuando sea posible. Si lo que teme es algo poco frecuente como serpientes o ratones, probablemente la persona no tendrá dificultades en convivir con su fobia sin apenas molestias. Sin embargo, en otras ocasiones, cuando el objeto o la situación temida son frecuentes y necesarios para la vida de la persona la fobia puede ser un importante obstáculo y generar graves consecuencias para la persona– pensemos en una persona con miedo a los ascensores que trabaja en un décimo piso o en una persona que vive en un pueblo aislado y tiene miedo a los coches –. Incluso, en los casos más graves, la fobia se puede agravar con la presencia de crisis de ansiedad o ataques de pánico ante la presencia del objeto o situación fóbica.
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