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DISLEXIA

 

Etimológicamente la palabra dislexia quiere decir aproximadamente dificultades de lenguaje. En la acepción actual se refiere a problemas de lectura, trastorno en la adquisición de la lectura.

Sería, pues un problema para aprender a leer que presentan niños cuyo coeficiente intelectual es normal y no aparecen otros problemas físicos o psicológicos que puedan explicar las dichas dificultades.

Afecta en mayor o menor grado a un 10% o un 15% de la población escolar y adulta. Siendo la dislexia en principio un problema de aprendizaje, acaba por crear una personalidad característica que en el aula se hace notar o bien por la inhibición y el retraimiento o bien por la aparición de conductas disruptivas, hablar, pelearse, no trabajar,.. como formas de obtener el reconocimiento que no puede alcanzar por sus resultados escolares.

 

La dislexia va unida en ocasiones a otros problemas de aprendizaje escolar, tales como la disgrafía (dificultades en el trazado correcto de las letras, en el paralelismo de las líneas, en el tamaño de las letras, en la presión de la escritura…) y en fases posteriores aparece la disortografía (dificultades para el uso correcto de las reglas de ortografía, desde las que se llaman de ortografía natural a las de nivel más complejo.)

dislexia 2

En ocasiones la dislexia va unida a dificultades de pronunciación, con mayor incidencia en la dificultad de pronunciación de palabras nuevas, largas o que contengan combinaciones de letras del tipo de las que le producen dificultades en la lectura.

 

En el aula la dislexia se puede detectar inicialmente por el retraso en el aprendizaje de la lecto-escritura, las peculiaridades que se dan cuando consigue iniciar el aprendizaje, la lentitud, la tendencia al deletreo, la escasa comprensión lectora debida a la falta de ritmo, la ausencia de puntuación. A medida que los cursos pasan, los problemas se agudizan, ya que el estudio, y el trabajo escolar en general se basa en las habilidades que el niño no tiene y se retrasa progresivamente. Así, la dificultad lectora, la escasez de comprensión, llevan a malos resultados escolares, mal autoconcepto, actitudes de desgana y conductas en ocasiones, disruptivas, perturbadoras del buen funcionamiento del clima del aula.

 

Ocurre con gran frecuencia que al niño se le tacha de vago, distraído y se atribuye a estas características su mal funcionamiento escolar, presionándole para que trabaje, atienda, y de alguna manera menospreciándolo por su incapacidad para aprender.

Los trastornos que desencadenan la dislexia no se dan siempre en su totalidad, lo que lleva a algunos autores a pensar que existen dos matices distintos de la dislexia:

 

– Dislexia con alteraciones fundamentalmente viso-espaciales y motrices, cuyas características serían: escritura en espejo, confusiones e inversiones al escribir, torpeza motriz, disgrafías

 

– Dislexia con alteraciones fundamentalmente verbales y de ritmo, que se caracterizaría por trastornos del lenguaje: dislalias, inversiones, pobreza de expresión, poca fluidez verbal, comprensión baja de las reglas sintácticas, dificultad para redactar y para relatar oralmente…

 

TRATAMIENTO

La dislexia puede ser tratada, y los resultados que se obtienen suelen ser muy positivos. Para ello es fundamental conseguir un diagnóstico a tiempo y conocer con precisión el tipo de dislexia que sufre el paciente. En niños hasta los nueve años, el tratamiento asegura una recuperación total o casi total. Después de los 10 años resulta más complicado el aprendizaje de determinados parámetros y, por tanto, suelen requerirse terapias más largas.

El tratamiento de la dislexia debe ser completamente personalizado y adaptado a la edad y síntomas del paciente; cada niño sufrirá diferentes carencias y requerirá que se haga especial hincapié en distintos aspectos. La manera de superar la dislexia consiste básicamente en aprender a leer y escribir de nuevo, adaptando el ritmo de aprendizaje a las capacidades del niño.

Este es un trabajo muy duro para un niño de cualquier edad, y es muy fácil que pierdan el interés rápidamente o que se den por vencidos. Por ello, es primordial  en todos los casos crear interés, motivar, y llevar a cabo la terapia con actividades que no resulten tediosas.

Se tiende a enfocar el tratamiento de una forma u otra en función de la edad:

  • Niños en educación infantil: normalmente aún no están aprendiendo a escribir, de modo que se insiste en prevenir dificultades futuras con ejercicios que activen la conciencia fonológica (rimas, dividir palabras en sílabas, etc.).
  • Niños de seis a nueve años: a la tarea de aumentar la conciencia fonológica va a sumarse el trabajo lector. Se insistirá en un incremento de la lectura y lectura en voz alta, siempre tratando de proporcionar textos atractivos que despierten el interés del niño.

Niños mayores de 10 años: a esta edad es difícil corregir carencias en la conciencia fonológica. Lo mismo ocurrirá con la lecto-escritura, de modo que la terapia se centrará en tratar de encontrar técnicas y trucos que faciliten la comprensión de textos

Tastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH)

¿Qué es el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH)?

El TDAH es un trastorno que tiene tres diferentes tipos de síntomas:

  • Dificultad para prestar atención o concentrarse en ciertas tareas
  • Ser demasiado activo (o hiperactivo)
  • Actuar por impulso (sin pensar)

Los niños o los adolescentes con TDAH pueden:

  • Distraerse fácilmente y olvidarse a menudo de las cosas
  • Pasar demasiado pronto de una actividad a la siguiente
  • Tener dificultad para seguir indicaciones
  • Soñar despierto demasiado
  • Tener dificultad para acabar las labores, como las tareas escolares o los quehaceres domésticos
  • Perder con mucha frecuencia juguetes, libros y útiles escolares
  • Ser inquietos y moverse con mucha intranquilidad o nerviosismo
  • Hablar sin parar e interrumpir a la gente
  • Corretear mucho
  • Agarrar y jugar con todo lo que ven
  • Ser muy impacientes
  • Decir de repente comentarios inoportunos
  • Tener problemas para controlar sus emociones

Los niños pueden desarrollar los primeros síntomas de TDAH a una edad temprana (entre 3 y 6 años de edad). Sin embargo, el TDAH se descubre y se trata con mayor frecuencia en la escuela primaria (entre los 7 y 9 años de edad).

Los síntomas de TDAH, como la hiperactividad, pueden disminuir a medida que el niño tiene más edad. Sin embargo, los síntomas pueden no desaparecer del todo y persistir hasta la edad adulta

¿Cómo se trata el TDAH?

Es frecuente que los niños tengan más de un problema de aprendizaje y/o emocional. El TDAH puede ser sólo uno de estos problemas. Para poder decidir sobre el tratamiento, es importante realizar una evaluación completa. El tratamiento puede realizarse con medicación y sin medicación o mixto.

Tratamientos sin medicamentos

Se han utilizado varios tipos de tratamientos sin medicamentos para los niños con TDAH. A veces, toda la familia participa en estos tratamientos.

Una aproximación útil de tratamiento puede incluir programas escolares especiales, apoyo farmacológico, tratamiento psicológico bajo los enfoques de terapia conductual y cognitivo conductual, entrenamiento en habilidades sociales, consejería familiar, terapia individual (Buendía, 1996) y grupal, así como talleres relajación, pintura, dibujos, actividades deportivas de tiempo libre, y un sistema de educación especializado o personalizado si fuera pertinente.

 

Se han elaborado diversos programas, los cuales están destinados no solo al desarrollo y mejoramiento de estrategias atencionales, sino también a ejercer un autocontrol por parte del sujeto de su actividad motora excesiva, como un requisito indispensable para que emerja la conducta atencional. De otro lado la mayoría de las investigaciones enfocan el tratamiento del trastorno por déficit de atención en las consecuencias que produce a nivel de las relaciones interpersonales, por lo que parte del tratamiento estaría dirigido a generar y desarrollar habilidades sociales y de solución de problemas interpersonales.

 

La mayoría de los enfoques de tratamiento del déficit de atención se han centrado en niños, puesto que su conducta repercute en el contexto familiar, escolar y social, estando estos bajo el control y responsabilidad de sus padres o de personas adultas. No tanto ocurre esto con adolescentes y más aún con adultos, si bien el déficit de atención evoluciona y puede perturbar sus relaciones sociales, académicas y laborales, estas personas acuden voluntariamente al tratamiento y asumen la responsabilidad por ello, en estos casos el tratamiento consiste en un entrenamiento cognitivo, asertivo, autocontrol, programas de completamiento de actividades y tareas, terapia de pareja, según sea el caso y la repercusión a la que el trastorno por déficit de atención asociado a otras variables o trastornos se hayan dirigido.

 

La familia cumple un rol principal en el tratamiento de niños con trastorno por déficit de atención, muchas de sus conductas se mantienen por las interacciones mal adaptativas entre padres e hijos, por lo que se ha considerado que los terapeutas deben entrenar a padres y además dar indicaciones a los maestros, pues las manifestaciones conductuales inadecuadas se dan en el ambiente natural donde se desenvuelve el niño, es decir casa y escuela, por lo tanto la intervención se debe realizar en esos niveles.

 

Al respecto, las conclusiones apuntan a la idoneidad de los programas con técnicas cognitivas y conductuales (entrenamiento en autoinstrucciones verbales, autocontrol y autoevaluación) como parte del tratamiento psicológico para la adquisición de otras estrategias atencionales.

¿Qué dicen las investigaciones acerca de los tratamientos sin medicamentos?

Los investigadores observaron que:

  • Ayudar a los padres a adquirir nuevas habilidades que sirvan para mejorar el comportamiento del niño (capacitación conductual para padres) reduce los síntomas de TDAH y los trastornos de conducta disruptiva en niños menores de 6 años con TDAH.
    • En algunos estudios, las mejorías en la conducta disruptiva duraron hasta 2 años.
    • Los padres que acuden a más sesiones de capacitación conductual para padres observan más mejoría en el comportamiento de su niño.

 

En el centro de Psicología Avances, tratamos el TDAH para conseguir la mejora de la adaptación de los niños.

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BECAS DE EDUCACIÓN ESPECIAL Y APOYO EDUCATIVO ESPECÍFICO:

Desde el Centro de Psicología Avances, ofrecemos atención y apoyo adaptado a las necesidades del alumno y asesorando a los padres en la gestión y atención de las becas y ayudas de Educación Especial del Ministerio de Educación (MEC) para Niños y adolescentes de Educación Especial o Necesidades Educativas Especiales (NEE) y Dificultades de Aprendizaje: trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH), retraso mental, autismo, espectro autista, dislexia, discalcúlia, retraso madurativo, trastorno generalizado del desarrollo (TGD), dificultades en la lectoescritura, dislexia y alumnos con altas capacidades intelectuales.

 

Este tipo de ayuda pueden solicitarla:
Los alumnos con necesidades educativas especiales asociadas a discapacidad o trastorno grave de conducta, incluyendo a los afectados por TDAH, y que cumplan las siguientes condiciones:

  • Acreditar una necesidad específica de apoyo educativo derivada de discapacidad o trastornos graves de conducta por alguna de las siguientes vías:
    • Certificado de un equipo de valoración y orientación de un centro base del Instituto de Mayores y de Servicios Sociales u órgano correspondiente de la comunidad autónoma
    • Certificado de un equipo de orientación educativa y psicopedagógica o del departamento de orientación dependientes de la administración educativa correspondiente
    • Certificado de minusvalía/discapacidad.
  • Y cumplir unos determinados requisitos económicos

Los plazos de solicitud suelen comenzar en Agosto y finalizar en Septiembre.

 

Próximamente os iremos informando de dichos plazos.

Depresión Infantil

Los síntomas diferenciales de la depresión en la niñez y en la adolescencia son muy variados. La depresión en los niños y adolescentes puede manifestarse a través de cualquier síntoma que signifique un empeoramiento del estado emocional, del estado afectivo, o que implique un descenso del rendimiento o un aumento de la conflictividad.

A partir de diferentes autores (Kuhn, Petti, Puig Antich, Cantwell y Carson, Kaplan y Sadock, Romeu), podemos establecer una sintomatología característica dependiendo de la edad:

Inferior a 7 años:

  • Llanto inmotivado.
  • Quejas somáticas.
  • Irritabilidad.
  • Detenciones del desarrollo.
  • Fobia escolar.
  • Encopresis.

7 años a edad puberal:

  • Quejas somáticas.
  • Agitación psicomotriz y ansiedad (no reactivas a nada en concreto).
  • Agresividad.
  • Apatía y tristeza.
  • Sensación de “aburrimiento”.
  • Sensación de “estar superado por las exigencias”.
  • Falta de concentración.
  • Bajo rendimiento escolar.
  • Problemas importantes de desadaptación escolar; Fobia escolar.
  • Trastornos de la eliminación.
  • Trastornos del sueño.
  • Cambios en los hábitos de sueño.
  • Astenia y fatiga o pérdida de energía.
  • Anorexia.
  • Alteraciones en la esfera sexual, hipersexualidad.
  • Indecisión.
  • Ideas o conductas obsesivas.
  • Ideas de muerte recurrentes (no necesariamente ideas de suicidio).
  • Preguntas angustiadas acerca del más allá.

Adolescencia:

  • Mismos síntomas que en la edad prepuberal.
  • Conducta negativista o claramente antisocial.
  • Hurtos.
  • Agresividad.
  • Consumo de alcohol y/o drogas.
  • Deseos de marchar de casa.
  • Sentimiento de no ser comprendido (alienación) o aprobado.
  • Malhumor e irritabilidad.
  • Desgana para cooperar en actividades familiares.
  • Tendencia a recluirse en la propia habitación.
  • Desinterés por el aseo personal.
  • Dificultades escolares.
  • Retraimiento social con hipersensibilidad; especial respuesta al rechazo en relaciones amorosas.
  • Trastorno del estado de ánimo, desmoralización y falta de alegría.
  • Desinterés por cosas que antes le atraían.

Cualquier trastorno emocional que se manifieste a través de síntomas en la conducta o en los aprendizajes, puede ser debido a una depresión. Cualquier cambio de conducta, a peor, en un niño, puede ser un índice de depresión al que debemos estar atentos para prevenir una depresión profunda en el niño o adolescente.

Diferencias entre Asperger y Autismo de alto funcionamiento

Se reconoce un acuerdo internacional en cuanto a aceptar que existe una relación entre el Síndrome de Asperger y el continuo del espectro autista. Pero, a la vez, existen diferencias respecto a si ambos trastornos constituyen una misma entidad clínica, lo que sigue siendo motivo de estudio y discusión entre los distintos autores. El estatus nosológico del Síndrome de Asperger como categoría diagnóstica independiente y diferente del autismo ha generado numerosos estudios y aportaciones de los especialistas, sin que hasta el momento los datos sean completamente concluyentes. Al comparar los criterios del trastorno autista y de Asperger se observa que entre ambos cuadros diagnósticos hay determinados aspectos comunes: * Presentan las mismas dificultades características de los Trastornos del Desarrollo: trastornos cualitativos de la comunicación e interacción social y patrones de conducta y actividades restrictivos y repetitivos. * Los alumnos con Síndrome de Asperger y con autismo de alto funcionamiento tienen un nivel de inteligencia normal o superior a la media, incluyendo conducta adaptativa (diferente a la que se presenta en la interacción social). Los niños con Síndrome de Asperger, con mayor frecuencia que los alumnos con autismo de alto funcionamiento, pueden presentar habilidades específicas en determinadas áreas. En cambio otros aspectos, como la edad de comienzo y los déficits en las destrezas motoras pueden marcar la diferencia entre estos dos trastornos. Según Gillberg y Ehlers (1998), las discrepancias se centran principalmente en cuatro áreas:

Autismo de alto funcionamiento Síndrome de Asperger
HABILIDADES DEL LENGUAJE – Dificultades en el desarrollo del lenguaje manifestadas en la etapa temprana de los tres primeros años de vida.

– Retraso en el desarrollo del lenguaje.

– Desviación marcada de las habilidades del lenguaje con respecto a las pautas del desarrollo normal.

– Habilidades del lenguaje expresivo poco desarrolladas.

– Ecolalia, intercambio erróneo de pronombres y lenguaje repetitivo son frecuentes.

– Uso escaso de los patrones de entonación.

– En la conversación, ausencia de referencias con respecto a la información proporcionada por el interlocutor

– Desarrollo adecuado de los componentes formales del lenguaje durante la etapa de la infancia temprana.

– Ausencia aparente de retraso lingüístico.

– La prosodia es anómala y el estilo conversacional, egocéntrico, pedante y unilateral.

– Gran facilidad para expresar ideas verbalmente.

– Verbosidad marcada.

– Vocabulario sofisticado e idiosincrásico.

– El contenido de la conversación es de naturaleza compleja (y a menudo idiosincrásica).

– En la conversación, referencias inusuales y ambiguas con respecto a la información proporcionada por el interlocutor.

HABILIDADES COGNITIVAS Y CONDUCTAS

ADAPTATIVAS

– Desarrollo adecuado de las habilidades cognitivas no verbales.- Interés reducido en la exploración del entorno durante la etapa de la infancia primaria.

– Retraso común en el desarrollo temprano de las habilidades de autonomía.

– Actuación avanzada en áreas no verbales de razonamiento, capacidades espaciales, formación de conceptos no verbales y memoria visual.

– Déficit frecuente en la percepción y memoria auditiva, articulación, vocabulario, razonamiento verbal y comprensión.

– Comprensión deficiente de las tareas de la teoría de la mente.

– Desarrollo adecuado de las habilidades cognitivas (verbales y no verbales).

 

– El interés en la exploración del ambiente es adecuado durante los primeros años de vida.

– Adquisición adecuada de las habilidades de autosuficiencia.

– Actuación adecuada o avanzada en las áreas de Razonamiento verbal, comprensión verbal, vocabulario y memoria auditiva.

– Déficit en la integración viso-motora, percepción espacial, memoria visual y formación de conceptos no-verbales.

– Actuación más adecuada en las tareas de la teoría de la mente.

DESARROLLO MOTOR – Desarrollo adecuado de las habilidades motoras con relación a otras áreas del desarrollo.

 

– Agilidad motora.

– Interés en las actividades físicas.

– Posibilidad de dificultades motrices en la adolescencia como resultado de una imagen corporal anómala y un autoconcepto alterado.

– El retraso en el desarrollo motor es común desde un período temprano del desarrollo.

 

– Torpeza en la ejecución de movimientos y dificultades con la coordinación motora.

– Resistencia a participar en los juegos que implican actividad física.

– Persistencia de los problemas psicomotores en la adolescencia.

HABILIDADES SOCIALES Y COMPRENSIÓN SOCIAL – La ausencia de vínculos de apego hacia la madre es más común.

 

– Ausencia de placer en la interacción social temprana con las figuras de crianza.

– La ausencia de interés por otros niños del mismo grupo de edad es más frecuente.

– Falta de conciencia acerca de las emociones expresadas por los demás.

– Capacidad disminuida para ser consciente de sus propias dificultades sociales.

– Ausencia de deseo e interés por desarrollar relaciones sociales.

– Formación de vínculos de apego con la madre.

 

– Las conductas de iniciación de la interacción social son frecuentes pero idiosincrásicas o inapropiadas.

– Interés social en los otros niños pero comprensión social anómala.

– Intelectualización de las emociones e intencionalidad de los demás.

– Capacidad más avanzada para ser consciente de sus dificultades sociales y diferencias.

– Existencia de un deseo por desarrollar y establecer relaciones sociales.

 

PATRONES DE CONDUCTA

REPETITIVOS

– Interés excesivo por actividades manipulativas y viso-espaciales.

 

– El retraso considerable en el juego simbólico e imaginativo es común.

– Habilidades musicales y talentos “savant” son más comunes.

– Los manierismos motores son frecuentes.

– Interés en acumular datos informativos acerca de temas específicos.

 

– Desarrollo adecuado de la capacidad de juego imaginativo en solitario si bien el juego no es social o interactivo.

– Imposición de sus intereses en los demás a través de la interacción social.

– Los manierismos motores y movimientos estereotipados son poco frecuentes.

 

ANSIEDAD INFANTIL

 

En términos generales entendemos la ansiedad un temor a algo, y ese algo puede variar desde un objeto cualquiera que nos provoca una reacción fóbica, hasta situaciones sociales de la más diversa índole que nos producen temor.

Hay que tener en cuenta que la ansiedad es una reacción emocional individual que depende, por lo tanto, de la naturaleza de cada persona; es decir, la intensidad del temor experimentado va a depender la forma en que cada uno de nosotros percibe la situación.

Centrándonos en el campo educacional, el examen escolar o situación de examen, desarrollan una gran diversidad de reacciones ansiosas que pueden ir desde un control conductual adecuado (en ocasiones sólo es aparente), hasta un estado de descontrol emocional intenso, que se le hace inmanejable y que llega a bloquear la capacidad para expresar sus conocimientos.

 

Como hemos indicado con anterioridad, la ansiedad es el producto resultante de la intervención de factores predisposicionales del individuo y de la intensidad de las variables, que conforman la situación social que actúa como desencadenante del fenómeno. Sería un estado de temor que experimentamos subjetivamente frente a una situación que percibimos como amenazadoras. Frecuentemente está ligada a anticipaciones de peligro, como castigo o amenazas a la autoestima.

 

Complejidad de la tarea a aprender

Hay algunas tareas escolares que los niños ansiosos –pero no en exceso ansiosos– realmente ejecutan mejor que sus compañeros no ansiosos de igual inteligencia. Estas son tareas de aprendizaje que involucran elementos sencillos y estructurados con claridad, tareas que requieren un abordaje cauteloso, diligente y una gran cantidad de verificación y re-verificación. Pero, en tareas que requieren de originalidad, juicio, flexibilidad, creatividad y espontaneidad, los estudiantes menos ansiosos son superiores.

ansiedad infantil

En la ansiedad en el escolar, uno de los síntomas más comunes es la tensión emocional. La mayoría de los estados depresivo-ansiosos de esta etapa se relacionan con el bajo rendimiento y el fracaso escolar.

La disminución en el rendimiento en la escuela tiene consecuencias negativas tanto en las calificaciones como en la autoestima de los estudiantes.

Si la ansiedad es intensa, el estudiante muestra excesiva sensibilidad y temores, incluyendo temor a la escuela, vergüenza, timidez, sensaciones importantes de inseguridad y síntomas somáticos. Los alumnos intensamente ansiosos padecen de una extraordinaria tendencia a preocuparse excesivamente por su competencia y rendimiento escolar, exteriorizando intranquilidad, trastornos del sueño, dolores de estómago, alteraciones conductuales, etc. Asimismo, sienten temor de no gustarle a los demás, sufren la sensación de que sus compañeros se ríen de ellos y se muestran aprensivos frente a actividades que otros alumnos realizan con entusiasmo.

Para niños entre 8 y 12 años de edad, los miedos sociales más frecuentes están relacionados con situaciones en las que hay que leer y/o hablar en voz alta, hablar con personas que representen autoridad, así como también relacionarse con sus iguales.

Diferentes estudios relacionados con el rendimiento académico muestran que los alumnos con autoestima positiva, altas expectativas y con motivación interna para aprender, obtienen mejores logros escolares que aquellos con autoestima baja, expectativas escasas y una motivación extrínseca para el estudio.

La autopercepción positiva se ha vinculado con la salud mental a largo plazo y con el equilibrio emocional. Aquellos individuos cuya autoestima no se ha desarrollado suficientemente pueden mostrar signos somáticos de ansiedad.

Cuando se presenta una ansiedad intensa en las evaluaciones, se convierte en un problema que aumenta enormemente el riesgo de bajo rendimiento y de fracaso de algunos alumnos. Asimismo, la disminución del desempeño escolar afecta la autoestima, el autoconcepto y el desarrollo personal de los estudiantes, con el consecuente deterioro de su conducta y de sus relaciones interpersonales, especialmente al interior de la escuela.

La ansiedad ante las evaluaciones provoca errores productos de la inseguridad y del temor, e inquietud psicomotora, lo que afecta a la atención y a la memoria. La ansiedad acompañada de hábitos de estudio deficientes frecuentemente forman parte de la constelación de los factores asociados al bajo rendimiento escolar. El bajo rendimiento en estos casos está en función del trastorno ansioso que el alumno presenta, y de deficiencias severas en sus hábitos de estudio, también afectados por la tensión emocional.

Es necesario, para el éxito escolar del alumno ansioso, trabajar en el manejo de la ansiedad y en el desarrollo de adecuados métodos de estudio y de evaluaciones que consideren el aspecto emocional en la interacción educativa, como factor importante en el proceso y resultados del aprendizaje. La intensidad de la tensión emocional que el alumno experimenta depende en parte de las valoraciones cognocitivas que haga de las evaluaciones, del grado en que las perciba como amenazantes y de la medida en que se perciba como incapaz de afrontarlas.

Desarrollo de la Inteligencia Emocional en niños.

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La inteligencia emocional en la infancia

Determinadas situaciones  nos pueden ayudar a darnos cuenta que un niño no está madurado emocionalmente.  Las rabietas son muy típicas entorno a los 2 años de edad, pero en niños mayores de dos años  nos están indicando que tiene un problema de regulación de sus emociones.

Lo que comúnmente se considera inteligencia se refiere a las habilidades del pensamiento racional, cognitivo, capacidades como la memoria y la aptitud matemática, que ayudan a los niños en su desempeño académico.

Por otro lado, la llamada inteligencia emocional, concierne a las habilidades involucradas en el comprender los sentimientos propios y ajenos, y aplicar este conocimiento al comportamiento.

Para desarrollar la inteligencia emocional de los niños tenemos que tener en cuenta que lo primero de todo va a ser aprender a identificar las emociones propias y aprender a identificar las emociones que están experimentando los demás.

Tenemos que aprender a controlar las emociones y para eso debemos encontrar el equilibrio necesario, saber que es lo que me está pasando, qué estoy pensando que me está haciendo sentir de esa manera para aprender a controlarme y autoregularme.

Tenemos que aprender  y  canalizar las emociones de tal manera y que fortalezca las relaciones y no que sea de forma contraria.

La inteligencia emocional de tus hijos puede estimularse y fortalecerse mediante experiencias y actividades durante su infancia, ya que el cerebro en desarrollo cambia según la interacción de los niños con su entorno. Para esto, es crucial que los padres de familia se conecten con las emociones de sus hijos desde pequeñitos.

Es de sus padres donde los niños aprenden sobre sí mismos, sobre los demás, y acerca del mundo en el que viven. Es en el hogar donde se enseña a reconocer, manejar, y expresar la gama de emociones que experimentamos los seres humanos.

Ya que la inteligencia emocional se desarrolla mediante la observación, la imitación, la instrucción, y la aplicación, corresponde a los padres de familia servir de ejemplos, y ejercer como educadores y entrenadores.

Ejercicios para la inteligencia emocional

1. Observa y escucha a cada uno de tus hijos con atención plena.

2. Demuéstrale a tus hijos que sus sentimientos son importantes.

3. Háblale a tus hijos sobre las emociones: dicha, temor, enojo, tristeza, etc.

4. Permite que tus hijos expresen de forma segura sus emociones negativas.

5. Crea un ambiente familiar cómodo, abierto al diálogo.

6. Demuéstrale a tus hijos respeto, comprensión, y aceptación.

7. Juega al reconocimiento de emociones en personajes de cuentos, libros, y TV.

8. Preséntale a tus hijos dibujos representativos de las emociones principales y nómbrenlas.

9. Propicia que tus hijos hagan amistades, para practicar la convivencia con compañeros.

10. Recuerda darle a tus hijos su dosis diaria de afecto y apoyo

Actitudes que bloquean y suponene una barrera  a la inteligencia emocional

A pesar de tus mejores intenciones, inevitablemente flaquearás y fallarás al impartir y compartir las lecciones de la inteligencia emocional a tus hijos. Ponte en alerta a los errores más comunes que cometemos los adultos al criar y educar niños emocionalmente inteligentes.

1. Ignorar los sentiminetos de los niños: no tomar en cuenta, o actuar como si no notáramos las manifestaciones de sus emociones. «No le hagas caso cuando llora.»

2. Menospreciar las emociones de los niños: subestimar el valor y el impacto de sus sentimientos en su vida y relaciones. «Es muy chiquito, se le va a pasar el miedo y ni se acordará.»

3. Minimizar los problemas de los niños: reducir la importancia de las dificultades y desafíos que se les presentan. «¿Por qué te pones así por esa tontería?»

4. Castigar a los niños por sentir emociones: regañarlos, criticarlos, o implementar consecuencias punitivas por tener sentimientos negativos o intensos. «¡Eso te pasa por enojarte!»

5. Interrumpir a los niños cuando expresan sus experiencias: desperdiciar oportunidades de ayudarles a entender sus emociones y las situaciones que las precipitan. «¡Deja ya de hablar de eso, para que se te olvide!»

contento A partir los los 2 años y medio puede empezar a trabajarse con las emociones de los niños.

Cuándo los niños son pequeñitos hay que mandarles frases muy cortas (actuar más y hablar menos).

Cuándo  son algo mayores  podemos empezar a razonar, pero nunca en el momento de rabieta. Cuándo estén relajados será cuando podremos hablar con ellos y podremos incidir en la importancia de hablar, de comunicar los sentimientos,de que forma los podemos expresar.

PROBLEMAS DE APRENDIZAJE

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Los expertos creen que hay entre 6 a 10 millones de niños con algún tipo de problemas de aprendizaje.  La investigación establece que los niños no responden bien en la escuela debido a que los problemas de aprendizaje no han sido detectados.

Podemos definir los Trastornos del Aprendizaje como en “desorden en uno ó más de los procesos psicológicos básicos involucrados en la comprensión o uso del lenguaje, hablado o escrito, que puede manifestarse en una habilidad imperfecta para escuchar, pensar, hablar, leer, escribir, deletrear o hacer cálculos matemáticos”.

Algunas dificultades comúnmente asociadas con los problemas de aprendizaje son:

  • Dislexia es probablemente la más conocida y se usa para describir la dificultad en el procesamiento del lenguaje y su impacto en la lectura, escritura y ortografía.
  • Disgrafía es la dificultad para aprender a escribir.   Los problemas se pueden observar actualmente en la motricidad que se usa  en la escritura.  Otra de las características es que tienen dificultad con la ortografía y al escribir una composición.
  • Discalculia es la dificultad para la comprensión de las matemáticas, y comprende la habilidad para resolver o calcular operaciones aritméticas.  También puede impactar a la memoria de datos matemáticos, conceptos de tiempo, dinero y conceptos musicales.
  • Dispraxia (apraxia) es una dificultad del planeamiento motriz, que afecta la habilidad de una persona para hacer los movimientos correctos del cuerpo.
  • La discriminación auditiva es el componente clave en el uso eficiente del lenguaje y es necesario para “descifrar el código” para poder leer.  Es la habilidad para reconocer las diferencias entre los sonidos y colocarlos en forma sucesiva para convertirlos en palabras que tienen sentido.
  • La percepción visual es muy importante en los procesos de la lectura y escritura ya que se enfoca en la habilidad de prestar atención a los detalles importantes y darle sentido a lo que se observa.
  • El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (en inglés ADD/ADHD) puede manifestarse al mismo tiempo que los problemas de aprendizaje (la estimación de la frecuencia varía.)  Las características pueden incluir: hiperactividad, distracción y/o impulsividad que puede afectar la posibilidad de aprendizaje de un individuo.

Trastornos Específicos de Aprendizaje.

Implican dificultades para seguir un ritmo escolar normal, en niños (as) que no presentan retardo mental, ni dificultades sensoriales o motoras graves, ni deprivación cultural.

Estos trastornos provienen de alteraciones a nivel neurológico afectando áreas delimitadas del aprendizaje. Un niño con TEA aprende en cantidad inferior a la esperada para su edad mental y sus capacidades reales.

Factores que intervienen en los TEA.

– Factores etiológicos (alteran el funcionamiento del SNC).

– Genéticos, disfuncionales, anomalías en el hemisferio izquierdo, alteración en la configuración de las redes neuronales, que intervienen en las actividades perceptivas y cognitivas del lenguaje.

– Factores psicológicos (alteran el proceso de aprender).

– Maduracionales: Retardo en el desarrollo de las funciones básicas previas al aprendizaje. Alteraciones en el procesamiento de la información en sus diversas etapas.

Factores correlativos (acompañan frecuentemente los TEA, pero no los originan).

– Psicomotores.
– Intelectuales (lentitud).
– Emocionales y/o conductuales.

Características

Algunas veces los padres y demás personas que trabajan con los jóvenes con problemas de aprendizaje no conocen la discapacidad y piensan que la persona es haragana, no es disciplinada, es aburrida, abusiva, consentida, que rinde menos de lo esperado o que sueña despierto.  Es importante saber que la persona con problemas de aprendizaje generalmente no muestra todas las características; y puede ser que una persona sin problemas de aprendizaje puede mostrar alguna de las características.  Algunas de las características más comunes son las siguientes:

  • Mantiene la atención por períodos cortos y se distrae fácilmente.
  • Tiene dificultad en seguir instrucciones
  • Tiene poca aptitud de razonamiento
  • No tiene la capacidad para establecer metas razonables
  • No tiene capacidad para leer (por ejemplo: agrega, omite y salta palabras cuando lee)
  • Tiene dificultad en distinguir la p, g, b, d, y la q
  • Lee “on en lugar de “no”, etc.
  • Tiene dificultad con los conceptos de izquierda a derecha, encima y debajo, arriba y abajo, ayer y mañana, adentro y afuera, etc.
  • Tiene dificultad con la hora
  • Tiene dificultad para escribir
  • Tiene mala coordinación
  • Es torpe y propenso a tener accidentes
  • Es desorganizado y pierde sus cosas
  • Es temperamental y se irrita fácilmente
  • Es impulsivo
  • Es detallista
  • Es infantil y mandón.

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Cuando el niño, niña o joven, presenta Problemas de Aprendizaje:

– Puede tener problemas en aprender el alfabeto, hacer rimar las palabras o conectar las letras con sonidos.

– Puede cometer errores al leer en voz alta, y repetir o detenerse a menudo.

– Puede no comprender lo que lee.

– Tener dificultades con deletrear palabras.

– Puede tener una letra desordenada o tomar el lápiz torpemente.

– Tratar de expresar sus ideas por escrito con gran dificultad.

– Aprender el lenguaje en forma atrasada y tener un vocabulario limitado.

– Dificultades en recordar sonidos de las letras o escuchar pequeñas diferencias entre las palabras.

– Dificultad en comprender bromas.

– Dificultad en seguir instrucciones.

– Puede pronunciar mal las palabras o usar una palabra incorrecta que suena similar.

– Tener problemas en organizar lo que desea decir o no puede pensar en la palabra que necesita para escribir o hablar.

– Puede no seguir las reglas sociales de la conversación, como esperar turnos, acercarse demasiado a la persona que le escucha.

– Confundir los símbolos matemáticos y leer mal los números.

– Puede no repetir un cuento en orden (lo que ocurrió primero, segundo y tercero).

Ante la mínima sospecha!

Lo mejor es una evaluación temprana, para llevar a cabo una intervención terapéutica adecuada en forma y tiempo que posibilite una mejora en las capacidades del niño.

 

APOYO ESCOLAR

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En el Centro de Psicología “Avances”

Ofrecemos:

Clases de Apoyo Escolar a grupos reducidos (máximo 3 alumnos).

Evaluación de las características individuales de cada niño, para fortalecer las áreas en las que presentan más dificultades de aprendizaje.

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En el C. Psi. “Avances”, creemos que la actual situación económica, dificulta en muchos de los casos la cobertura de la atención específica necesaria para poder alcanzar el rendimiento óptimo escolar por parte de algunos alumnos.

Desde una base individualizada, se realizará la evaluación de las necesidades personales de cada alumno, sus áreas fuertes y sus debilidades, para lograr un mejor aprendizaje y adquisición de las herramientas básicas para la adquisición de conocimientos y técnicas de estudio.

PRECIOS ECONÓMICOS: 50 € MES UNA HORA SEMANAL POR NIÑO EN GRUPO.

 

 

CONSULTA SIN COMPROMISO

Contacto: 637725161