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Adicción al juego on line

En la actualidad, podemos ver multitud de anuncios de salas de apuestas on-line en diferentes anuncios televisivos. En muchos casos se trata de apuestas deportivas o de poker on-line. Un estudio elaborado por la Unidad de Juego Patológico del Consorci Sanitari del Maresme (CSdM) incide en el alto grado de adicción que impone el juego por internet con respecto a otras modalidades, como las máquinas tragaperras.

Los adictos son cada vez más jóvenes, el perfil l del jugador online es de un hombre de 28 años, con estudios universitarios o superiores, laboralmente activos y con cargos importantes en su empresa que requieren formación a nivel de gerencia o dirección.

Un  reciente estudio ESPAD (European School Survey Project on Alcohol and Other Drugs), difundido recientemente, desplaza los problemas de tabaco y alcohol en adolescentes y es remplazado por el Juego Online. Así, según este documento, el juego se está convirtiendo en un problema de salud pública ya que uno de cada ocho adolescentes varones en Europa practicaron algún juego de azar online durante los últimos 12 meses.

Según la AIS (Atención e investigación en socioadicciones), la persona con este problema se caracteriza por jugar online durante un tiempo excesivo, más de 3 horas diarias y esta conducta se mantiene aunque se vaya convirtiendo en una obsesión que va reportando graves consecuencias negativas (fracaso escolar, conflictos familiares…).

Es un problema más habitual en adolescentes y jóvenes, pero no es exclusivo de esta franja de edad. Estas personas empiezan a jugar como una vía de escape y entretenimiento pero terminan necesitando jugar para no sentir malestar, nervios… con el tiempo se muestran incapaces de reducir el tiempo de juego o de mantenerse sin jugar.

Normalmente este tipo de problemas se da con los denominados juegos de rol online, estos juegos por sus características facilitan el “enganche” a ellos. Actualmente también hay un importante mercado de juegos no basado en rol que se han denominado juegos casuales (basados en juegos tradicionales como parchís, cartas…) que también buscan la fidelidad de los usuarios y por tanto existe también la posibilidad de hacer un uso abusivo de ellos en los términos que lo hemos definido.

Se indican como señales de alarma:

  • La necesidad de estar jugando durante más tiempo va aumentando de manera progresiva hasta que produce una total pérdida de control sobre el tiempo que se invierte. Los intentos de control o reducción son infructuosos, la persona se muestra incapaz, es superior a ella.
  • Una de las señales de alarma más importante es el progresivo aislamiento. La persona poco a poco deja de hacer cualquier actividad, no se relaciona con amigos y familia y prefiere mantenerse jugando.
  • Abandono de responsabilidades: el fracaso escolar es muy habitual en la gente más joven, comienza con una bajada del rendimiento pero finalmente puede darse un absentismo escolar. En las circunstancias más extremas el estudiante puede llegar a plantear a sus padres el abandono de los estudios y no por ello plantearse el acceso al mundo laboral, se quedan al margen de su desarrollo personal y profesional, optan por una indeterminación.
    En los adultos puede bajar el rendimiento laboral e incluso poner en peligro su estabilidad, debido a un injustificado absentismo. En amas de casa se puede apreciar un abandono de sus responsabilidades en el hogar en cuanto a limpieza, compras…
  • Problemas de atención y concentración debido a que la persona piensa continuamente en el juego y sus estrategias. Por el contrario, cuando la persona juega se centra tanto en el juego que es muy difícil llamar su atención.
  • Cuando la persona no puede jugar o se le impide, experimenta una serie de estados negativos como inquietud, angustia, depresión o irritabilidad, sin embargo cuando la persona juega puede experimentar estados de euforia y sobreactivación.
  • Pueden darse una variedad de síntomas físicos como consecuencia del mantenimiento prolongado de la postura y la conducta de juego: sequedad ocular, dolores de cabeza, dolor de espalda y articulaciones…
  • Pérdida de peso o excesivo aumento por una mala alimentación y deficiente ejercicio físico.
  • Alteración del ritmo de sueño. Se duerme pocas horas y habitualmente lo hacen durante el día, dejando las noches para jugar. De este modo se produce un desajuste que hace ir a la persona siempre cansada. Descuido en el aseo personal.

Si aprecias que algún familiar de tu entorno puede estar sufriendo este problema, acude a un profesional.

En caso de violencia, actúa.

Desde una perspectiva clínica el maltrato doméstico se refiere a las agresiones físicas, psicológicas, sexuales o de otra índole, llevadas a cabo reiteradamente por parte de un familiar y que causan daño físico y psicológico y vulneran la libertad de otra persona.

 

Los actos comunes de maltrato psicológico son insultos y amenazas de agresiones físicas y de muerte,  humillaciones, desvalorizaciones, aislamiento social y familiar, penurias económicas, infidelidad,  amenaza de lanzamiento de objetos y agresiones sexuales. Además de estas conductas violentas, el agresor arremete, en muchos casos, contra los objetos del hogar tanto en el maltrato físico como en el psicológico.

 

La distinción entre maltrato físico y maltrato psicológico se realiza en función de los actos cometidos por el agresor y no en función de sus consecuencias. Aun teniendo en cuenta que siempre que se produce una agresión física o sexual existe un maltrato psicológico, hoy en día podemos afirmar que, en oposición a la creencia generalizada durante años, el maltrato psicológico puede producir consecuencias tan graves como el físico.

 

Sin embargo, en la experiencia clínica diaria se sigue observando una mayor frecuencia de víctimas de violencia física que, por otro lado, a medida que pasan los años va en aumento y una disminución significativa de víctimas de maltrato psicológico. El maltrato físico es la forma más evidente de violencia familiar y, generalmente, son las lesiones que se pueden ver las que constituyen la prueba de que el problema existe.

 

La violencia doméstica supone un atentado a la dignidad de la persona: a su integridad física, a su honor, a su libertad. Y violencia no sólo es el golpe o la paliza, violencia también es ignorar y menospreciar los sentimientos, deseos u opiniones.

 

Factores que influyen en la aparición de los malos tratos:

– Antecedentes de malos tratos en la familia

–  Desvalorización de la persona.

– La idea del amor romántico

–  Falta de proyecto de vida personal al margen de la pareja.

 

Si contestas a algunas de estas preguntas de forma positiva, es posible que estés siendo víctima de maltrato:

  • ¿Te insulta? ¿Te amenaza? ¿Te hace sentir que tus ideas tienen poco valor?
  • ¿Hace comentarios humillantes delante de tus hijos/as o de cualquier otra persona?
  • ¿Te impide ver a tu familia, tener relaciones?
  • ¿Te obliga a mantener relaciones sexuales aunque a ti no te apetezca?
  • ¿Decide sobre lo que puedes o no puedes hacer?
  • ¿Ejerce un control total sobre el dinero, incluso sobre el tuyo propio?
  • ¿Valora tu trabajo de forma despectiva?
  • ¿Cuándo se enfada, te empuja o golpea de alguna manera? ¿Rompe cosas?
  • Te dice cosas como “¿Tú a dónde vas a ir?”
  • ¿Te ignora, no te habla o no te escucha cuando hablas?
  • ¿Te dice que eres  inútil y nada de lo que haces está bien?
  • ¿Llega a darte miedo en algunos momentos?
  • ¿Se muestra especialmente celoso sin razón, acusándote de coquetear con unos y con otros?
  • ¿No respeta ni tiene en cuenta tus necesidades?

No dudes en pedir ayuda. No pienses que la situación va a cambiar si no actúas.