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Así pienso, así me siento.

En ocasiones nos sentimos tristes, bien, hasta aquí todo normal. Sentirse triste es necesario. Solemos pensar sobre la propia tristeza, y resulta fundamental para entender lo que nos sucede, pero esto se puede intensificar y prolongar en el tiempo. Lo que determina si un pensamiento es desadaptativo  serán dos cosas fundamentales: INTENSIDAD y DURACIÓN del pensamiento.

Resulta normal que pensemos sobre cómo nos sentimos, pero cómo pensemos sobre esto, determinará cómo manejar los pensamientos y la percepción de pérdida de control que podemos percibir sobre la emoción que sentimos.

A veces, es más importante para nosotros la emoción que el propio acontecimiento que nos sucede. Pensamos sobre lo tristes que estamos y esto puede superarnos. La tristeza es una emoción compleja que produce cambios en la conducta, psicológicos y fisiológicos encaminados a asimilar lo que nos ocurre y facilitar el afrontamiento y la recuperación, pero esto no nos sale bien en todas las situaciones, ya que en ocasiones utilizamos estrategias que nos ayudan poco y el lenguaje interno con el que nos hablamos, tampoco ayuda mucho:

  • Juzgarnos que el estado emocional que tenemos es negativo: es una debilidad, no puedo sentir esto, no soy capaz de nada, todo me sobrepasa…
  • Creer que no somos capaces de hacer frente a la situación: no voy a poder, esto no lo voy a superar…
  • Centrarnos demasiado en nuestras emociones. La emoción empieza a llenar todas las facetas de nuestra vida y empezamos a pensar que no existe nada más importante que nuestra emoción.

Con estos tipos de pensamientos, sólo conseguimos que aumente la confusión emocional y la recuperación.

Pensar sobre los motivos de nuestro estado de ánimo, sin duda resulta beneficioso si está encaminado a identificar y llegar a una solución, pero si caemos en una cadena de pensamientos repetidos, constantes y muy intensos que no tienen intención de solucionar nada, sólo parten del objetivo de centrarse en la emoción entramos en lo que llamamos “pensamientos rumiativos”, llamados así por la similitud que podemos determinar con el proceso de rumiación, que a modo de curiosidad se define como un fenómeno involuntario que implica regurgitar  desde el estómago hacia la boca los alimentos, que vuelven a ser masticados y deglucidos, y que puede suceder hasta 20 veces posteriormente a la ingesta.

Cómo podemos detectar estos pensamientos:

 

  • Si incluyen afirmaciones de este tipo: si no dejo de sentirme así… me sucederá algo malo, ¿por qué no puedo dejar de pensar en esto?
  • Nos centramos en preguntarnos constantemente sobre como sentimos la tristeza: ¿Por qué no me siento mejor?, ¿Por qué no puedo concentrarme? ¿por qué me pasa esto a mí?, ¿Por qué los demás no tienen estos problemas?…
  • Centrar los pensamientos en la valía propia, pensar que somos un fracaso, que no estamos a la altura, lo que nos llevará a minar nuestra autoestima.

En ocasiones, podemos creer que este estilo de pensamiento nos ayudará a resolver el problema, o la necesidad de controlar los pensamientos hagan que la rumiación se incremente y aparezca la ansiedad.

¿Qué podemos hacer con estos pensamientos?

  • Identifica si son tus pensamientos negativos los que te hacen estar más triste. Apúntalos en un papel cuándo los sientas.

  • ¿Qué crees que pasará si dejas de pensar en tu tristeza? Cuándo aparezcan los pensamientos de tristeza, acéptalos y déjalos pasar sin más, pero no centres toda tu atención en ellos.

  • Sé realista sobre lo que puedes y no puedes hacer con tu tristeza. Estar triste, es pasajero, en ocasiones no se puede hacer nada para no estarlo, pero también se pueden hacer muchas otras cosas sintiéndose triste, y posiblemente hacer determinadas cosas hará que sea menos intensa la emoción.

  • Centrarse en el momento presente. De nada nos sirve pensar en el pasado ni en el futuro. Piensa en el aquí y ahora, no tenemos nada más que el presente, lo demás son pensamientos, y un pensamiento, no eres tú. No dejes que los pensamientos se queden con todo, tenemos millones de pensamientos al día, sólo que a algunos les damos una importancia que no les corresponde.

 “Cuando uno está verdaderamente triste son agradables las puestas de sol” (El principito).  Disfrutemos el presente, aun estando tristes.

ESTRATEGIAS PARA AFRONTAR LA ANSIEDAD DEL CORONAVIRUS

La ansiedad relacionada con la situación anómala y excepcional ocasionada por el COVID-19, aumenta en la población. La ansiedad es una respuesta adaptativa y normal, pero cuándo es mantenida en el tiempo y de gran intensidad, merma nuestras facultades para enfrentarnos a esta nueva situación.

Para intentar paliar esta ansiedad, diferentes herramientas basadas en  estudios psicológicos científicos, pueden ser de gran ayuda. Jelena Kecmanovic, profesora de la Universidad de Georgetown, realiza un resumen de dichas herramientas titulado “7 estrategias basadas en la ciencia para afrontar la ansiedad del coronavirus “que incluyo a continuación.

  • PRACTIQUE CÓMO SOPORTAR LA INCERTIDUMBRE:

Las situaciones que no podemos controlar, nos producen incertidumbre. Esta, la tenemos en multitud de facetas de nuestra vida. Aquellas personas a las que les resulta más difícil tolerarla, suelen presentar una ansiedad más elevada.

Aprender a tolerar la incertidumbre, requiere  de práctica, podemos comenzar a aguantar la incertidumbre poco a poco. Si eres del tipo de persona que necesita tener casi todo controlado y si no es así, te aumenta la ansiedad, puedes comenzar realizando algunos sencillos ejercicios: No revises el WhatsApp ni contestes inmediatamente a los mensajes durante un período de tiempo, no mires el tiempo antes de salir a pasear, no revises la nevera antes de ir a hacer a la compra, no revises las redes sociales durante  toda una tarde…

  • NO ESQUIVES LA ANSIEDAD

Enfrentarse a la ansiedad no es tarea fácil, en ocasiones intentamos distraernos para evitarla, comiendo más de la cuenta, bebiendo, visionando series, hablando con amigos o familiares, limpiando lo que ya estaba limpio, para intentar disminuir la ansiedad. Esto funciona momentáneamente, pero evitar la ansiedad casi siempre hace que esta se mantenga y aumente.

Para enfrentarte a ella, permítete sentir ansiedad, sus pensamientos y sensaciones físicas, acéptala, es una parte de nuestro ser. Si nos vamos acostumbrando a sentir la ansiedad, aunque no lo parezca, llevará a que disminuya con el tiempo.

  • MIEDO A LA MUERTE

Cuando la salud se ve  amenazada, nos enfrentamos a nuestra propia mortalidad, esto nos hace enfocarnos en cualquier indicio de enfermedad de  una manera intensa.

Este es un buen momento para enfocarse en el sentido de nuestra vida, el momento de realizar algo importante que estabas posponiendo durante hace años. Céntrate en  descubrir  el “por qué de la vida”, de tu propia vida.

Descubrirás que eres muchas cosas de ti.

  • LA RESILENCIA HUMANA

Somos más fuertes de lo que nos creemos. Tendemos a sobreestimar lo mal que nos va a ir, creemos que no nos podremos enfrentar a una situación como por ejemplo el paro, fallecimiento de un familiar, enfermar… y subestimamos lo bien que podemos hacer frente y adaptarnos a esas situaciones difíciles.

Saber que eres más fuerte de lo que crees, puede ayudar a reducir la ansiedad. Ante esto, yo siempre pienso, en las imágenes de las diferentes guerras o catástrofes  que han sido emitidas en imágenes y hemos visto desde nuestro confortable hogar. Ver a la población cómo intenta recuperar la normalidad, en una ciudad en ruinas, cómo la gente se junta para hablar, los niños para jugar, cómo reconstruyen de la nada un nuevo espacio para habitar, nos muestra la capacidad del ser humano para adaptarse a las situaciones más difíciles. Es bueno no olvidarse de esta cualidad que poseemos.

  • NO SOBREESTIMES LA AMENAZA

El COVID-19 y la nueva situación a la que nos estamos enfrentando, es sin duda un reto. Pero la mortalidad estimada dependiendo de los países, aun siendo preocupante se sitúa entre el 1,5 y el 5%, revisando datos del instituto nacional de estadística en 2018, el cáncer fue la 2ª causa de muerte tras las enfermedades del sistema circulatorio (26% del total de defunciones). Hay que tratarlo con seriedad y tomar todas las precauciones recomendadas para prevenir la infección, pero, debemos darnos cuenta de que los humanos tendemos a exagerar el peligro ante amenazas desconocidas frente a las que ya conocemos como el cáncer, gripe estacional, accidentes…

Ante el cúmulo de información, a veces contradictoria, la sensación de peligro aumenta, por lo que el miedo percibido es mayor.

La recomendación en este caso, es limitar la exposición a las noticias a unos 30 minutos al día, ya que la sobreexposición a una situación de la que no tenemos precedentes, hará que aumente nuestra ansiedad.

Tenemos mucha más vida y cosas de las que disfrutar que el COVID-19.

  • CUIDADO PERSONAL

En estos momentos es importante realizar unas rutinas básicas de cuidado personal  para reducir la ansiedad y reducirla.

Dormir lo suficiente, hacer ejercicio moderado no muy cercano a la hora del sueño, pasear al aire libre, realizar actividades placenteras, practicar técnicas de relajación…

Estas rutinas, nos ayudarán a reforzar el sistema inmunológico y aumentar el bienestar.

  • BUSQUE AYUDA DE UN PROFESIONAL

Si te sientes desbordado, y la ansiedad te resulta insoportable e interfiere en tus tareas cotidianas tanto a nivel personal como profesional, solicita ayuda profesional para tratar la ansiedad de forma exitosa.

En ocasiones, no disponemos de las herramientas adecuadas para enfrentarnos solos a la ansiedad. La terapia cognitivo conductual, puede ayudarte en estas situaciones.

MIEDO A SALIR TRAS EL CONFINAMIENTO. UN NUEVO DESAFÍO.

 

Comenzamos un momento nuevo de desescalada del confinamiento, esto hará que se viva esta nueva situación de diferentes formas, no todos lo vivenciarán de la misma manera. Dependerá de muchos aspectos y puede afectar tanto a niños como a adultos, dependerá de la forma en la que perciba el “salir de nuevo a la calle”.

 

Nos hemos acostumbrado a no salir a la calle, y eso nos lleva a una percepción de seguridad de la que a algunas personas les puede costar salir. Enfrentarnos a la incertidumbre, nos hace en ocasiones pensar que no va a ser seguro salir a la calle, y que mejor, seguimos quedándonos en casa. Pondremos mil excusas para no salir: tengo riesgo, puedo quedarme hasta que esto pase y sea totalmente seguro salir, pero ese sentimiento buscado de seguridad plena, no existe, ni en esta situación ni en ninguna de nuestra vida.

 

Las sensaciones que podemos experimentar al salir del confinamiento tras todas estas semanas son variadas y pueden llegar a ser muy intensas. Ansiedad, ahogo, sudoración, perdida de realidad por instantes, agobio, nudo en el estómago, hipervigilancia, a las que llegamos por la percepción subjetiva de la situación.

 

Ahora saldremos más protegidos que antes, conocemos las medidas de seguridad, la distancia, el necesario lavabo de manos, uso de mascarillas en determinados espacios… en definitiva, nos hemos acostumbrado e interiorizado las medidas necesarias para efectuar una salida gradual de forma más segura que antes.

 

Lo importante es este momento para evitar tener fobia social, agorafobia, u otros problemas asociados a esta nueva situación es prevenirla.  Cuánto más prolonguemos el confinamiento, más difícil nos resultará volver a la normalidad. Lo mejor para llevarlo a cabo es hacer un período de adaptación, vamos a tener reacciones fisiológicas que son normales, no hay que preocuparse por ellas. Nunca antes habíamos vivido una situación de pandemia similar de esta dimensión, esto ya ha sucedido en largos procesos de pérdida de libertad  u hospitalizaciones temporalmente muy largas.

 

Tendemos a adaptarnos a las situaciones, así hemos conseguido sobreponernos a esta situación de confinamiento necesaria, pero impuesta, no ha sido elegida. Para superar las sensaciones nuevas que vamos a vivir, lo mejor es hacerlo de forma progresiva, sólo que debemos forzarnos algo, si vemos que vamos posponiendo con mil excusas, salir de nuevo a la calle.

 

En lugar de salir una hora entera, podemos salir media hora, no es necesario alejarse un kilómetro, primero podemos dar una vuelta a la manzana y volver a casa. Si vemos que estamos muy descontrolados o la situación me genera un malestar muy intenso, nos indica que hay un problema,  que no se va a quitar si no hacemos nada y esperamos a que pase. No debemos olvidar que tener temor es normal, pero si este nos incapacita para mantener las rutinas y mantener relaciones sociales, es necesario pedir ayuda profesional.

Abriremos de nuevo el día 11

Estamos  preparados para retomar de nuevo las consultas presenciales.

 

Se pondrá atención a la distancia de seguridad y a la desinfección de los espacios y manos,  pantalla de protección y guantes, así como el uso de mascarilla.

Espaciamiento entre consulta y consulta y por el momento no se utilizará la sala de espera.

 

 

Es tarea de todos realizar nuestras actividades con responsabilidad pero a la vez no dejarnos atrapar por el miedo de la nueva situación. Entre todos es posible volver a las actividades cotidianas minimizando los riesgos y aumentando las medidas de protección.

 

Si tienes alguna  duda, no dudes en contactar. Tanto por telefono 637725161 como por mail: mmgdelgado@gmail.com

 

 

También es posible realizar las consultas online, adecuándose a diferentes necesidades.

 

Hagamos de este momento una oportunidad para mejorar aquello que nos produce malestar.

 

 

 

Coronavirus y confinamiento

CORONAVIRUS: Emociones en el confinamiento.

Las emociones son reacciones que todos tenemos, normalmente nos ayudan a afrontar diferentes situaciones, pero en determinadas situaciones un mal manejo de estas, puede llevarnos al bloqueo emocional o incluso ocasionarnos una enfermedad.

 

Todas las emociones son adaptativas, el temor, el miedo, la tristeza, la alegría, la satisfacción, la ira, el altruismo… Sin embargo, cuándo son excesivamente intensas y su duración es muy larga, pueden convertirse en desadaptadas, dejan de cumplir su función y nos producen malestar.

 

En la situación actual de pandemia, confinamiento, están suponiendo un punto de inflexión en nuestras vidas, las emociones fluctúan sin parar. Esta situación no tiene por qué suponer una desestabilización sino que podemos salir reforzados.

 

Vamos a hacer un repaso por las variables tanto emocionales como situacionales  más frecuentes provocadas por el confinamiento.

 

AMENAZA contra RETO

La misma situación, puede ser vivida de diferentes maneras, y el resultado emocional será distinto. Si la vivimos como una AMENAZA, las emociones negativas nos invadirán, sentiremos miedo, tristeza, y en algunos casos paralización, no seremos capaces de hacer nada. Pero también puede vivirse como un RETO, en el que seremos capaces de enfrentarnos a la situación con emociones más positivas. Nos producirá satisfacción ver que somos capaces, por lo que esta capacidad nos producirá tranquilidad, evaluaremos nuestros recursos internos para enfrentarnos a la situación de manera positiva, y esto nos producirá esperanza y serenidad.

 

MIEDO

 

Es una de las emociones más frecuentes debido a la incertidumbre que produce la situación actual de confinamiento y la sensación de pérdida de control. Ante esta situación excepcional, estamos preparados genéticamente para responder con las emociones básicas, entre ellas el miedo.

El miedo, tiene su función adaptativa, nos ha protegido a lo largo de la evolución de la especie, por ejemplo ante un “LEÓN”, hacemos una evaluación rápida de los recursos que tenemos y emitimos una respuesta. Esta respuesta suele ser o bien positiva, LUCHA, que lleva implícito que percibimos que tenemos los recursos para enfrentarnos a la situación, HUIDA, no creo que tenga los recursos suficientes o PARALIZACIÓN que supone igualmente que no disponemos de los recursos para enfrentarnos a la situación. En la actual situación, si luchamos, si sacamos nuestras mejores capacidades para solventar las situaciones diarias a las que nos estamos enfrentando, las emociones que nos invadirán serán más adaptativas, y seremos capaces de sobreponernos al miedo. Tendremos la sensación de capacidad y nos sentiremos reforzados.

 

EL CAMBIO

 

Cuándo nos enfrentamos a un proceso de cambio, se suelen  generar emociones intensas, si son elegidos nos sentimos expectantes, con ganas, pero si son impuestos como en este caso de confinamiento, suele ser percibido como una amenaza, como hemos indicado con anterioridad, esto podemos transformarlo en un reto.

 

COMO PENSAMOS; ASÍ NOS SENTIMOS

 

Vamos a pasar por distintas emociones, el miedo, la ansiedad, la apatía, la soledad… que pueden hacernos caer en pensamientos rumiativos que pueden iniciar sintomatologías propias de la depresión (no levantarse de la cama, falta de higiene, no tener gana de nada, no encontrarle el sentido a vivir) pero podemos enfrentarnos a la situación como una OPORTUNIDAD, podemos hacer todo aquello que antes habíamos querido iniciar y no teníamos tiempo para realizar o simplemente descansar, disfrutando del descanso, de las pequeñas cosas, del placer de no hacer nada y disfrutar de ello.

 

En resumen, somos seres emocionales, nuestro bienestar depende en buena medida de cómo manejemos nuestras emociones. Este es sin duda un momento de cambio brutal en nuestra forma de vida, vivámoslo cómo una oportunidad para sacar lo mejor de nosotros mismos.

 

Un buen artículo sobre hijos y divorcio deJorge Barudy (el diario.es)

Artículo sobre maltrato a la inffancia, sus consecuencias y los problemas que acarrea en los niños ser utilizados en los procesos de separación.
Una buena información para tener en cuenta en la crianza infantil.

https://www.eldiario.es/nidos/modelo-economico-actual-infanticida-psicologico_0_960654849.html

Adicción al juego on line

En la actualidad, podemos ver multitud de anuncios de salas de apuestas on-line en diferentes anuncios televisivos. En muchos casos se trata de apuestas deportivas o de poker on-line. Un estudio elaborado por la Unidad de Juego Patológico del Consorci Sanitari del Maresme (CSdM) incide en el alto grado de adicción que impone el juego por internet con respecto a otras modalidades, como las máquinas tragaperras.

Los adictos son cada vez más jóvenes, el perfil l del jugador online es de un hombre de 28 años, con estudios universitarios o superiores, laboralmente activos y con cargos importantes en su empresa que requieren formación a nivel de gerencia o dirección.

Un  reciente estudio ESPAD (European School Survey Project on Alcohol and Other Drugs), difundido recientemente, desplaza los problemas de tabaco y alcohol en adolescentes y es remplazado por el Juego Online. Así, según este documento, el juego se está convirtiendo en un problema de salud pública ya que uno de cada ocho adolescentes varones en Europa practicaron algún juego de azar online durante los últimos 12 meses.

Según la AIS (Atención e investigación en socioadicciones), la persona con este problema se caracteriza por jugar online durante un tiempo excesivo, más de 3 horas diarias y esta conducta se mantiene aunque se vaya convirtiendo en una obsesión que va reportando graves consecuencias negativas (fracaso escolar, conflictos familiares…).

Es un problema más habitual en adolescentes y jóvenes, pero no es exclusivo de esta franja de edad. Estas personas empiezan a jugar como una vía de escape y entretenimiento pero terminan necesitando jugar para no sentir malestar, nervios… con el tiempo se muestran incapaces de reducir el tiempo de juego o de mantenerse sin jugar.

Normalmente este tipo de problemas se da con los denominados juegos de rol online, estos juegos por sus características facilitan el “enganche” a ellos. Actualmente también hay un importante mercado de juegos no basado en rol que se han denominado juegos casuales (basados en juegos tradicionales como parchís, cartas…) que también buscan la fidelidad de los usuarios y por tanto existe también la posibilidad de hacer un uso abusivo de ellos en los términos que lo hemos definido.

Se indican como señales de alarma:

  • La necesidad de estar jugando durante más tiempo va aumentando de manera progresiva hasta que produce una total pérdida de control sobre el tiempo que se invierte. Los intentos de control o reducción son infructuosos, la persona se muestra incapaz, es superior a ella.
  • Una de las señales de alarma más importante es el progresivo aislamiento. La persona poco a poco deja de hacer cualquier actividad, no se relaciona con amigos y familia y prefiere mantenerse jugando.
  • Abandono de responsabilidades: el fracaso escolar es muy habitual en la gente más joven, comienza con una bajada del rendimiento pero finalmente puede darse un absentismo escolar. En las circunstancias más extremas el estudiante puede llegar a plantear a sus padres el abandono de los estudios y no por ello plantearse el acceso al mundo laboral, se quedan al margen de su desarrollo personal y profesional, optan por una indeterminación.
    En los adultos puede bajar el rendimiento laboral e incluso poner en peligro su estabilidad, debido a un injustificado absentismo. En amas de casa se puede apreciar un abandono de sus responsabilidades en el hogar en cuanto a limpieza, compras…
  • Problemas de atención y concentración debido a que la persona piensa continuamente en el juego y sus estrategias. Por el contrario, cuando la persona juega se centra tanto en el juego que es muy difícil llamar su atención.
  • Cuando la persona no puede jugar o se le impide, experimenta una serie de estados negativos como inquietud, angustia, depresión o irritabilidad, sin embargo cuando la persona juega puede experimentar estados de euforia y sobreactivación.
  • Pueden darse una variedad de síntomas físicos como consecuencia del mantenimiento prolongado de la postura y la conducta de juego: sequedad ocular, dolores de cabeza, dolor de espalda y articulaciones…
  • Pérdida de peso o excesivo aumento por una mala alimentación y deficiente ejercicio físico.
  • Alteración del ritmo de sueño. Se duerme pocas horas y habitualmente lo hacen durante el día, dejando las noches para jugar. De este modo se produce un desajuste que hace ir a la persona siempre cansada. Descuido en el aseo personal.

Si aprecias que algún familiar de tu entorno puede estar sufriendo este problema, acude a un profesional.

En caso de violencia, actúa.

Desde una perspectiva clínica el maltrato doméstico se refiere a las agresiones físicas, psicológicas, sexuales o de otra índole, llevadas a cabo reiteradamente por parte de un familiar y que causan daño físico y psicológico y vulneran la libertad de otra persona.

 

Los actos comunes de maltrato psicológico son insultos y amenazas de agresiones físicas y de muerte,  humillaciones, desvalorizaciones, aislamiento social y familiar, penurias económicas, infidelidad,  amenaza de lanzamiento de objetos y agresiones sexuales. Además de estas conductas violentas, el agresor arremete, en muchos casos, contra los objetos del hogar tanto en el maltrato físico como en el psicológico.

 

La distinción entre maltrato físico y maltrato psicológico se realiza en función de los actos cometidos por el agresor y no en función de sus consecuencias. Aun teniendo en cuenta que siempre que se produce una agresión física o sexual existe un maltrato psicológico, hoy en día podemos afirmar que, en oposición a la creencia generalizada durante años, el maltrato psicológico puede producir consecuencias tan graves como el físico.

 

Sin embargo, en la experiencia clínica diaria se sigue observando una mayor frecuencia de víctimas de violencia física que, por otro lado, a medida que pasan los años va en aumento y una disminución significativa de víctimas de maltrato psicológico. El maltrato físico es la forma más evidente de violencia familiar y, generalmente, son las lesiones que se pueden ver las que constituyen la prueba de que el problema existe.

 

La violencia doméstica supone un atentado a la dignidad de la persona: a su integridad física, a su honor, a su libertad. Y violencia no sólo es el golpe o la paliza, violencia también es ignorar y menospreciar los sentimientos, deseos u opiniones.

 

Factores que influyen en la aparición de los malos tratos:

– Antecedentes de malos tratos en la familia

–  Desvalorización de la persona.

– La idea del amor romántico

–  Falta de proyecto de vida personal al margen de la pareja.

 

Si contestas a algunas de estas preguntas de forma positiva, es posible que estés siendo víctima de maltrato:

  • ¿Te insulta? ¿Te amenaza? ¿Te hace sentir que tus ideas tienen poco valor?
  • ¿Hace comentarios humillantes delante de tus hijos/as o de cualquier otra persona?
  • ¿Te impide ver a tu familia, tener relaciones?
  • ¿Te obliga a mantener relaciones sexuales aunque a ti no te apetezca?
  • ¿Decide sobre lo que puedes o no puedes hacer?
  • ¿Ejerce un control total sobre el dinero, incluso sobre el tuyo propio?
  • ¿Valora tu trabajo de forma despectiva?
  • ¿Cuándo se enfada, te empuja o golpea de alguna manera? ¿Rompe cosas?
  • Te dice cosas como “¿Tú a dónde vas a ir?”
  • ¿Te ignora, no te habla o no te escucha cuando hablas?
  • ¿Te dice que eres  inútil y nada de lo que haces está bien?
  • ¿Llega a darte miedo en algunos momentos?
  • ¿Se muestra especialmente celoso sin razón, acusándote de coquetear con unos y con otros?
  • ¿No respeta ni tiene en cuenta tus necesidades?

No dudes en pedir ayuda. No pienses que la situación va a cambiar si no actúas.

Protocolo de actuación en caso de Bulling

Protocolo de actuación

A continuación os dejo el protocolo de actuación que se aconseja desde la  Asociación Española para la prevención del acoso escolar A.E.P.A.E.

Es importante que estas pautas se informen a los menores, ya que son de gran ayuda en caso de sufrir algún tipo de acoso escolar

Consejos a una víctima de acoso escolar:

Si eres una víctima, No te rindas. Hay formas de acabar con el acoso.

1 – Debes tener muy claro lo siguiente:

Tienes todo el derecho del mundo a exigir que los profesores te protejan.

Tienes todo el derecho del mundo a defenderte. (Pero intenta evitar ponerte al nivel de tus acosadores. No permitas que te hagan violento).

Los profesores deberían castigar y amonestar a los niños que acosan, y si no lo hacen, entonces están actuando mal.

2 – Romper el silencio:

Cuéntaselo a tus padres. Como víctima puede que tengas miedo a que tus padres hablen con los profesores y el problema empeore. Quizás temas que te llamen chivato en el colegio, o puede que incluso te hayan amenazado con hacer algo malo si lo cuentas. En ambos casos, para que el acoso acabe tendrás que romper el silencio.

Acude tantas veces a tus profesores como sea necesario.

Si tus profesores no hacen nada, pide a tus padres que acudan a informar por escrito al centro escolar.

3 – ENFRENTARSE A LOS ACOSADORES!!!

Además no hay una única forma de hacer frente a los acosadores, pero es imprescindible que lo hagas.

Si no exiges que pare el maltrato es difícil que deje de producirse.

Para defenderte no es necesario que hagas grandes cosas. Pero siempre será necesario que dejes claro que no estás de acuerdo con lo que están haciendo.

Si dices las cosas con seguridad en ti mismo aumentarás mucho las probabilidades de que te hagan caso y de que tus acosadores dejen de molestarte.

4 – En el colegio:

Ve al colegio sin miedo y tu mismo.

Intenta evitar situaciones innecesarias de conflicto.

Descubrirás que sólo hace falta un poco de valentía, para conseguir decirles a otros chicos aquello que consideres adecuado:

  • ¡Eso que haces está mal!
  • ¡Devuélveme mis cosas!
  • ¡Pienso chivarme de ti cada vez te acerques a molestarme!

Recuerda: Busca ayuda por  parte de padres, profesores y compañeros. A tu alrededor hay gente que puede ayudarte.

Consejos para padres:

1 – Escuche a su hijo o hija. Si no a la larga puede generar daños severos sobre la autoestima del niño, así como cuadros de somatizaciones, estrés postraumático, depresión, y en casos más graves conductas autolíticas.

2.- No pongan en duda el relato de su hijo.

3.- Si descubre que su hijo sufre acoso escolar informe a los profesores del centro. Hay veces que los centros no saben cómo reaccionar ante estas situaciones. Nuestro consejo es que informe al tutor por escrito y pida una cita en la agenda de manera que quede constancia de que han tenido conocimiento de los hechos ocurridos.

 4.- Pasada la primera cita si el problema no se ha solucionado pida una segunda cita con la orientadora, tutora y Directora del Centro (si la Directora no puede acudir, tiene la obligación de estar informada del asunto).

5.- Después de la segunda reunión, concertar otra cita a la semana siguiente para ver qué soluciones ha tomado el colegio.

6.- Puedes hablar con los dos policías tutores asignados a cada Colegio.

7.- Puedes acudir a la Comisaría de tu zona para hablar con los policías especializados en acoso escolar. Si tú quieres pueden a acudir al colegio a hablar directamente con la Directora del Centro.

 8.- Si en un mes no sea solucionado el problema, tendrás que tomar medidas más serias, presionando al Colegio, hablando con el Inspector de Educación, fiscalía de menores y en último caso denunciar al colegio.

9.- Los padres tienen Derecho a ser informados del caso (sin entrar en detalles) y a exigir un control más exhaustivo sobre lo que sucede dentro del Colegio.

10.- En ocasiones puede ser necesaria atención especializada para tratar la sintomatología producida por el acoso escolar. Si usted ha notado cambios preocupantes en su hijo o hija (disminución del rendimiento escolar, miedo a ir al colegio, estado de ánimo depresivo…) a raíz de una situación de acoso escolar consulte con un especialista.

11.- Como Asociación, nosotros realizamos acompañamientos a los padres a los Centros Escolares. En algunos Colegios no saben cómo actuar, nosotros mediamos y damos pautas de intervención individualizada para cada caso.

Así como clases a los niños acosados y acosadores para solucionar el problema rápidamente.

También charlas para padres, AMPA, profesores y educadores.

 

Consejos para profesores, orientadores y educadores:

1.- Controlar los niveles de acoso y violencia escolar puede ser a veces complicado, especialmente cuando por falta de medidas preventivas se hayan podido agravar y cronificar situaciones ya existentes. Se concertará una cita con los padres del acosado y acosador/es, por separado. Se realizará una investigación personalizada tanto con las dos partes como por parte de los observadores. Existen test de identificación de acoso. Se mantendrá informados a los padres semanalmente del caso, según cada colegio, atendiendo a las normas de protección de datos.

Los padres tienen Derecho a ser informados del caso (sin entrar en detalles) y a exigir un control más exhaustivo sobre lo que sucede dentro del Colegio.

2.- Es necesario tomar medidas preventivas para evitar el surgimiento de casos de acoso. Para una eficaz prevención del acoso escolar es imprescindible evaluar periódicamente los niveles de acoso escolar con herramientas específicas, debidamente elaboradas, validadas y baremadas. En la actualidad existen diversas herramientas de medición del acoso escolar que permiten evaluar la situación de cada alumno dentro de un centro.

3.-Medir el acoso escolar regularmente tiene una doble finalidad. En primer lugar permite detectar los casos ya existentes para tomar las medidas necesarias de protección de la víctima y sanción de las conductas de maltrato. En segundo lugar, medir tiene efectos disuasorios, ya que aquellos niños que frecuentemente actúan de manera violenta reciben el claro mensaje de que sus conductas no son bien vistas por el centro y que por tanto serán sancionadas.

4.- Al contrario de lo que a veces se cree, atajar las situaciones de acoso, está al alcance de profesores y orientadores. No obstante es necesaria una firme voluntad para ceñirse a una política de tolerancia cero de la violencia.

5.- Debe primar el derecho de la víctima a ser protegida y los centros educativos tienen la obligación de garantizar ese derecho. La forma de garantizar la protección de la víctima consiste en estar abiertos a detectar y descubrir las conductas  de acoso y violencia escolar, en un estado de alerta permanente.

6.- Deberemos escuchar las quejas de los alumnos. No debemos sorprendernos si las versiones de las distintas partes difieren. No es de esperar que los acosadores confiesen sus fechorías. Tampoco a debemos permitir que se nos confunda con justificaciones de las conductas de violencia. La violencia nunca está justificada.

7.- Deberán detectarse por tanto conductas específicas de acoso y violencia escolar y deberán sancionarse esas conductas. Las sanciones transmiten el claro mensaje de que la violencia tiene un precio, lo que desincentivará el uso de esas conductas por parte de ese alumno o de otros.

8.- La reincidencia en conductas de acoso escolar deberá ir seguida de la persistencia de las sanciones, con el debido incremento de la magnitud de la sanción. Las primeras sanciones serán por tanto de carácter más moderado para ir creciendo en relevancia. Habrá que tomar medidas importantes como avisar a padres de víctimas y agresores de los hechos ocurridos y de las medidas de sanción y protección tomadas. La medida final sería la expulsión permanente del alumno agresor. Esta puede parecer una medida drástica pero en muchos casos será la única forma efectiva de garantizar la integridad de la víctima.

9.- Cada Colegio tiene su protocolo de actuación, pueden tomar medidas educativas consensuadas con los dos policías tutores asignados para cada Centro.

10.- Es imprescindible proteger a la víctima y sancionar las conductas de acoso. Por el contrario, negar al problema o mirar a otro lado puede tener efectos difíciles de remediar. Hemos comprobado, que sanciones como la expulsión temporal del centro, no tienen el efecto deseado y pueden, incluso incentivar estas conductas en alumnos a los que les es más cómodo permanecer en casa descansando, jugando, o trasteando con el ordenador. Es más efectiva una sanción dentro de las instalaciones del colegio, en labores de limpieza, ordenamiento de aulas o apoyo a otros alumnos.

Los principales motivos por los que hay que evitar mirar a otro lado son los siguientes:

  • El acoso puede generar graves daños psicológicos a las víctimas que a veces llegan hasta el suicidio del niño acosado.
  • Los agresores aprenden que la violencia no tiene consecuencias y aprenden a comportarse violentamente más tarde en su vida adulta. Distintos estudios han demostrado que un número importante de los acosadores cuya conducta no ha sido sancionada ni redirigida terminan convirtiéndose en adultos violentos y criminales (Olweus, 2011; Temcheff, Serbin, 2008).
  • Cuando no se toman medidas aumenta el número de alumnos que participan en conductas violentas.
  • Cuando no se toman medidas aumenta la probabilidad de que el centro tenga que responder a demandas judiciales, indemnizando económicamente a las víctimas.