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ESTRATEGIAS PARA AFRONTAR LA ANSIEDAD DEL CORONAVIRUS

La ansiedad relacionada con la situación anómala y excepcional ocasionada por el COVID-19, aumenta en la población. La ansiedad es una respuesta adaptativa y normal, pero cuándo es mantenida en el tiempo y de gran intensidad, merma nuestras facultades para enfrentarnos a esta nueva situación.

Para intentar paliar esta ansiedad, diferentes herramientas basadas en  estudios psicológicos científicos, pueden ser de gran ayuda. Jelena Kecmanovic, profesora de la Universidad de Georgetown, realiza un resumen de dichas herramientas titulado “7 estrategias basadas en la ciencia para afrontar la ansiedad del coronavirus “que incluyo a continuación.

  • PRACTIQUE CÓMO SOPORTAR LA INCERTIDUMBRE:

Las situaciones que no podemos controlar, nos producen incertidumbre. Esta, la tenemos en multitud de facetas de nuestra vida. Aquellas personas a las que les resulta más difícil tolerarla, suelen presentar una ansiedad más elevada.

Aprender a tolerar la incertidumbre, requiere  de práctica, podemos comenzar a aguantar la incertidumbre poco a poco. Si eres del tipo de persona que necesita tener casi todo controlado y si no es así, te aumenta la ansiedad, puedes comenzar realizando algunos sencillos ejercicios: No revises el WhatsApp ni contestes inmediatamente a los mensajes durante un período de tiempo, no mires el tiempo antes de salir a pasear, no revises la nevera antes de ir a hacer a la compra, no revises las redes sociales durante  toda una tarde…

  • NO ESQUIVES LA ANSIEDAD

Enfrentarse a la ansiedad no es tarea fácil, en ocasiones intentamos distraernos para evitarla, comiendo más de la cuenta, bebiendo, visionando series, hablando con amigos o familiares, limpiando lo que ya estaba limpio, para intentar disminuir la ansiedad. Esto funciona momentáneamente, pero evitar la ansiedad casi siempre hace que esta se mantenga y aumente.

Para enfrentarte a ella, permítete sentir ansiedad, sus pensamientos y sensaciones físicas, acéptala, es una parte de nuestro ser. Si nos vamos acostumbrando a sentir la ansiedad, aunque no lo parezca, llevará a que disminuya con el tiempo.

  • MIEDO A LA MUERTE

Cuando la salud se ve  amenazada, nos enfrentamos a nuestra propia mortalidad, esto nos hace enfocarnos en cualquier indicio de enfermedad de  una manera intensa.

Este es un buen momento para enfocarse en el sentido de nuestra vida, el momento de realizar algo importante que estabas posponiendo durante hace años. Céntrate en  descubrir  el “por qué de la vida”, de tu propia vida.

Descubrirás que eres muchas cosas de ti.

  • LA RESILENCIA HUMANA

Somos más fuertes de lo que nos creemos. Tendemos a sobreestimar lo mal que nos va a ir, creemos que no nos podremos enfrentar a una situación como por ejemplo el paro, fallecimiento de un familiar, enfermar… y subestimamos lo bien que podemos hacer frente y adaptarnos a esas situaciones difíciles.

Saber que eres más fuerte de lo que crees, puede ayudar a reducir la ansiedad. Ante esto, yo siempre pienso, en las imágenes de las diferentes guerras o catástrofes  que han sido emitidas en imágenes y hemos visto desde nuestro confortable hogar. Ver a la población cómo intenta recuperar la normalidad, en una ciudad en ruinas, cómo la gente se junta para hablar, los niños para jugar, cómo reconstruyen de la nada un nuevo espacio para habitar, nos muestra la capacidad del ser humano para adaptarse a las situaciones más difíciles. Es bueno no olvidarse de esta cualidad que poseemos.

  • NO SOBREESTIMES LA AMENAZA

El COVID-19 y la nueva situación a la que nos estamos enfrentando, es sin duda un reto. Pero la mortalidad estimada dependiendo de los países, aun siendo preocupante se sitúa entre el 1,5 y el 5%, revisando datos del instituto nacional de estadística en 2018, el cáncer fue la 2ª causa de muerte tras las enfermedades del sistema circulatorio (26% del total de defunciones). Hay que tratarlo con seriedad y tomar todas las precauciones recomendadas para prevenir la infección, pero, debemos darnos cuenta de que los humanos tendemos a exagerar el peligro ante amenazas desconocidas frente a las que ya conocemos como el cáncer, gripe estacional, accidentes…

Ante el cúmulo de información, a veces contradictoria, la sensación de peligro aumenta, por lo que el miedo percibido es mayor.

La recomendación en este caso, es limitar la exposición a las noticias a unos 30 minutos al día, ya que la sobreexposición a una situación de la que no tenemos precedentes, hará que aumente nuestra ansiedad.

Tenemos mucha más vida y cosas de las que disfrutar que el COVID-19.

  • CUIDADO PERSONAL

En estos momentos es importante realizar unas rutinas básicas de cuidado personal  para reducir la ansiedad y reducirla.

Dormir lo suficiente, hacer ejercicio moderado no muy cercano a la hora del sueño, pasear al aire libre, realizar actividades placenteras, practicar técnicas de relajación…

Estas rutinas, nos ayudarán a reforzar el sistema inmunológico y aumentar el bienestar.

  • BUSQUE AYUDA DE UN PROFESIONAL

Si te sientes desbordado, y la ansiedad te resulta insoportable e interfiere en tus tareas cotidianas tanto a nivel personal como profesional, solicita ayuda profesional para tratar la ansiedad de forma exitosa.

En ocasiones, no disponemos de las herramientas adecuadas para enfrentarnos solos a la ansiedad. La terapia cognitivo conductual, puede ayudarte en estas situaciones.

Coronavirus y confinamiento

CORONAVIRUS: Emociones en el confinamiento.

Las emociones son reacciones que todos tenemos, normalmente nos ayudan a afrontar diferentes situaciones, pero en determinadas situaciones un mal manejo de estas, puede llevarnos al bloqueo emocional o incluso ocasionarnos una enfermedad.

 

Todas las emociones son adaptativas, el temor, el miedo, la tristeza, la alegría, la satisfacción, la ira, el altruismo… Sin embargo, cuándo son excesivamente intensas y su duración es muy larga, pueden convertirse en desadaptadas, dejan de cumplir su función y nos producen malestar.

 

En la situación actual de pandemia, confinamiento, están suponiendo un punto de inflexión en nuestras vidas, las emociones fluctúan sin parar. Esta situación no tiene por qué suponer una desestabilización sino que podemos salir reforzados.

 

Vamos a hacer un repaso por las variables tanto emocionales como situacionales  más frecuentes provocadas por el confinamiento.

 

AMENAZA contra RETO

La misma situación, puede ser vivida de diferentes maneras, y el resultado emocional será distinto. Si la vivimos como una AMENAZA, las emociones negativas nos invadirán, sentiremos miedo, tristeza, y en algunos casos paralización, no seremos capaces de hacer nada. Pero también puede vivirse como un RETO, en el que seremos capaces de enfrentarnos a la situación con emociones más positivas. Nos producirá satisfacción ver que somos capaces, por lo que esta capacidad nos producirá tranquilidad, evaluaremos nuestros recursos internos para enfrentarnos a la situación de manera positiva, y esto nos producirá esperanza y serenidad.

 

MIEDO

 

Es una de las emociones más frecuentes debido a la incertidumbre que produce la situación actual de confinamiento y la sensación de pérdida de control. Ante esta situación excepcional, estamos preparados genéticamente para responder con las emociones básicas, entre ellas el miedo.

El miedo, tiene su función adaptativa, nos ha protegido a lo largo de la evolución de la especie, por ejemplo ante un “LEÓN”, hacemos una evaluación rápida de los recursos que tenemos y emitimos una respuesta. Esta respuesta suele ser o bien positiva, LUCHA, que lleva implícito que percibimos que tenemos los recursos para enfrentarnos a la situación, HUIDA, no creo que tenga los recursos suficientes o PARALIZACIÓN que supone igualmente que no disponemos de los recursos para enfrentarnos a la situación. En la actual situación, si luchamos, si sacamos nuestras mejores capacidades para solventar las situaciones diarias a las que nos estamos enfrentando, las emociones que nos invadirán serán más adaptativas, y seremos capaces de sobreponernos al miedo. Tendremos la sensación de capacidad y nos sentiremos reforzados.

 

EL CAMBIO

 

Cuándo nos enfrentamos a un proceso de cambio, se suelen  generar emociones intensas, si son elegidos nos sentimos expectantes, con ganas, pero si son impuestos como en este caso de confinamiento, suele ser percibido como una amenaza, como hemos indicado con anterioridad, esto podemos transformarlo en un reto.

 

COMO PENSAMOS; ASÍ NOS SENTIMOS

 

Vamos a pasar por distintas emociones, el miedo, la ansiedad, la apatía, la soledad… que pueden hacernos caer en pensamientos rumiativos que pueden iniciar sintomatologías propias de la depresión (no levantarse de la cama, falta de higiene, no tener gana de nada, no encontrarle el sentido a vivir) pero podemos enfrentarnos a la situación como una OPORTUNIDAD, podemos hacer todo aquello que antes habíamos querido iniciar y no teníamos tiempo para realizar o simplemente descansar, disfrutando del descanso, de las pequeñas cosas, del placer de no hacer nada y disfrutar de ello.

 

En resumen, somos seres emocionales, nuestro bienestar depende en buena medida de cómo manejemos nuestras emociones. Este es sin duda un momento de cambio brutal en nuestra forma de vida, vivámoslo cómo una oportunidad para sacar lo mejor de nosotros mismos.