Por María del Mar García Delgado, psicóloga sanitaria. Colegiada AO-07946. Centro de Psicología Avances, Jaén.

«Es listo, pero no le gusta leer». «Se lo sabe en casa y en el examen se bloquea». «Confunde letras que ya debería tener aprendidas». Son frases que muchas familias repiten durante años antes de que alguien plantee la posibilidad de una dislexia.

La dislexia es una dificultad específica para aprender a leer con precisión y fluidez. No tiene que ver con la inteligencia, la vista ni la falta de esfuerzo. El cerebro del niño procesa con más dificultad la relación entre los sonidos del habla y las letras, y por eso leer le cuesta mucho más que a sus compañeros aunque practique lo mismo o más. Suele tener un componente familiar: no es raro que a alguno de los padres también le costara leer.

Detectarla pronto cambia mucho el pronóstico. Estas son las señales a las que conviene prestar atención en cada etapa.

Antes de empezar a leer (5 y 6 años)

  • Le cuesta aprender las letras y sus sonidos, más que a otros niños de su clase.
  • No encuentra palabras que riman ni juega con los sonidos de las palabras.
  • Tarda en recordar nombres de cosas conocidas, como colores o días de la semana.

En esta etapa no se diagnostica una dislexia, pero estas señales justifican vigilar y estimular la conciencia fonológica.

Primeros cursos de primaria (6 a 8 años)

  • Lee muy despacio, sílaba a sílaba, cuando sus compañeros ya leen palabras completas.
  • Confunde letras parecidas por forma o sonido (b/d, p/q, f/z) mucho después de haberlas aprendido.
  • Se salta letras o sílabas, las cambia de orden o se inventa el final de las palabras.
  • Se cansa enseguida, evita leer o se pone nervioso si tiene que hacerlo en voz alta.
  • Comete muchas faltas al escribir palabras que suenan igual que se escriben.

Segundo y tercer ciclo (8 a 12 años)

  • Sigue leyendo despacio y con esfuerzo, aunque ya cometa menos errores.
  • No entiende bien lo que lee, pero sí lo entiende si se lo leen en voz alta.
  • Su ortografía es mucho peor que la de sus compañeros.
  • Le cuestan especialmente los idiomas, los enunciados largos y los exámenes con tiempo.
  • Empieza a decir que es «tonto» o que «no vale para estudiar».

Esta última señal es la que más debería preocupar. Muchos niños con dislexia sin detectar acaban convencidos de que el problema son ellos.

Lo que no es dislexia

Escribir alguna letra en espejo a los 5 o 6 años es habitual mientras se aprende y no indica dislexia por sí solo.

Que no le guste leer tampoco. Lo relevante es que le cueste mucho más de lo esperable para su edad y su enseñanza.

Los problemas de visión deben descartarse con una revisión, pero la dislexia no se debe a la vista.

Cómo se evalúa

No basta con una impresión. La evaluación la hace un profesional (psicólogo, logopeda u orientador escolar) con pruebas que miden cómo lee el niño letras, palabras y textos, su velocidad, su comprensión y su conciencia fonológica. También se valora su capacidad intelectual y se descartan otras causas. En general, para hablar de dislexia las dificultades deben mantenerse a pesar de haber recibido apoyo durante un tiempo.

Qué tratamiento funciona

La intervención que ha demostrado eficacia trabaja directamente la lectura: conciencia fonológica, correspondencia entre letras y sonidos, decodificación, fluidez y comprensión, con práctica sistemática y frecuente. La dislexia no desaparece, pero con una intervención adecuada el niño puede leer mucho mejor y, sobre todo, aprender a pesar de ella.

El colegio es parte del tratamiento. En Andalucía, la dislexia puede reconocerse como necesidad específica de apoyo educativo tras la evaluación del equipo de orientación. Eso permite medidas como más tiempo en los exámenes, preguntas leídas en voz alta o no penalizar la ortografía en todas las asignaturas.

Si sospechas que tu hijo tiene dislexia

Habla con su tutor y pregunta si en clase ven lo mismo. No esperes a que «madure»: cuanto antes se interviene, menos se resiente su aprendizaje y su autoestima.

En el Centro de Psicología Avances (Plaza de la Libertad, 8, entreplanta, Jaén) realizamos la evaluación y diseñamos un programa de intervención adaptado al perfil de cada niño, coordinado con la familia y el colegio. Llámanos al 637 725 161 o escríbenos desde la página de contacto.

Preguntas frecuentes

¿A qué edad se puede diagnosticar la dislexia? Normalmente a partir de los 7 u 8 años, cuando el niño lleva al menos un par de cursos aprendiendo a leer. Antes se pueden detectar señales de riesgo e intervenir sin esperar al diagnóstico.

¿La dislexia se cura? No desaparece, pero mejora mucho con una intervención adecuada. Muchos adultos con dislexia leen con soltura; simplemente les cuesta algo más que a otros.

¿Un niño con dislexia puede tener buenas notas? Sí. La dislexia no afecta a la inteligencia. Con apoyo y adaptaciones en el colegio, muchos niños con dislexia tienen un rendimiento normal o alto.

¿Es lo mismo dislexia que TDAH? No, aunque a menudo aparecen juntos. La dislexia afecta a la lectura; el TDAH, a la atención y el control de la conducta. Cuando coinciden, conviene evaluar y tratar ambos.

¿Quién hace la evaluación, el colegio o un psicólogo privado? Pueden hacerla los dos. El equipo de orientación del colegio puede evaluar dentro del sistema educativo. Una evaluación privada suele ser más rápida y puede compartirse con el colegio para coordinar las medi